Don Francisco del Castillo, vecino del pueblo de Tecamachalco, natural del pueblo de Don Benito en la Extremadura, Reinos de Castilla, hijo legítimo del Alcaide don Gonzalo González del Castillo y de doña María de Vega, difuntos, otorga su testamento en el cual declara estar casado con doña Luisa Ramírez “la Paloma” desde hace veintidós años, con quien procreó a Joseph [José] del Castillo, Juan del Castillo y Antonio del Castillo. Declara por bienes la casa de su morada en el pueblo de Tecamachalco; dos esclavos llamados [roto] y Mateo; tres mulatas esclavas llamadas Dominga, Clara e Isabel; tres caballerías de tierra en el llano de Tecamachalco; dos jacales que compró a Diego Jorge, entre otros bienes que se mencionan. Nombra como albaceas testamentarios a sus hijos y a su mujer y como herederos a sus tres hijos.
Zonder titelJoseph [José] de Brito Lomelín y Diego de Brito Lomelín, como hijos legítimos y herederos de Diego de Brito Lomelín y de doña Luisa de la Torre, difuntos, vecinos de esta villa de Córdoba, y el Alférez Juan Maldonado como albacea testamentario de doña Luisa de la Torre, por la presente realizan el inventario de los bienes que quedaron por fin y muerte de doña Luisa, entre los que destacan una casa de vivienda y un solar de 50 varas en cuadro en que está fundada. Un negro llamado Domingo Rayado, de cuatro años de edad; una negra de nación Congo llamada Lucía, de cuarenta años, mujer del dicho Domingo, con dos hijos negritos llamados Joseph [José], de siete años, y [roto]; una negra criolla nombrada Clara, de cincuenta años de edad, entre otros bienes que se mencionan.
Zonder titelEl Capitán don José Robledano de Cardeña, vecino de este pueblo de Jalapa, otorga poder especial a don Francisco de Escalona, vecino de este pueblo, para que venda los siguientes esclavos: José Antonio y su mujer María, sus hijos Josefa, Clara y Antonio, a las personas que le parezca y en los precios que se ajuste.
Sebastián Barradas, residente del pueblo de Jalapa, otorga libertad a Clara, esclava mulata de 1 año, hija natural de María, negra esclava del otorgante.
Doña María de Estupiñán, vecina de Jalapa, vende a Luis López, dueño de recua y vecino de este pueblo, una esclava negra, criolla, soltera, nombrada Luciana, que ella y su marido compraron a Bartolomé de Lecea, difunto; de 22 años de edad, con un mulatillo de 2 años de edad llamado Marcial, y una negrita de 6 meses nombrada Clara, hijos suyos, libres de empeño, hipoteca y otra enajenación, sin asegurarlos de ningún vicio, defecto ni enfermedad pública ni secreta, en el precio de 350 pesos de oro común.