Diego García, vecino de este pueblo de Jalapa, con asistencia en la ranchería de Atesca, vende a don Gregorio de Aguilar, vecino del rancho de Jilzapoapan, una esclava mulatilla de nombre María García, criolla de 8 años, hija de Juana Polonia, también esclava, en el precio de 100 pesos de a 8 reales de oro común.
María Domínguez, hija legítima de Antonio Domínguez y Bernarda de los Reyes, difuntos, natural de Naolinco y vecina de la doctrina de Actopan en el Trapiche del Rosario, viuda de Gregorio de Aguilar, con quien tuvo 5 hijos. Nombra como albacea testamentario al Licenciado Francisco Pérez, Clérigo Presbítero, vecino de Naolinco. Nombra por sus universales herederos a sus hijos.
Gregorio de Aguilar y Gervasio Domínguez, dueños del trapiche de los Otates y hacienda de la Concepción, residentes en este pueblo, otorgan poder general a Fernando de Morales, para que lo represente en todos sus pleitos, civiles, criminales, eclesiásticos y seculares.
José de Castro y Tomás de Acosta, vecinos de este pueblo de Jalapa, en compañía de María Domínguez, su suegra, recibieron poder para testar de parte de su difunto suegro Gregorio de Aguilar, y proceden a realizar su testamento, en el cual se les designa albaceas testamentarios, y como tenedora de bienes a la citada María Domínguez.
Gregorio de Aguilar, hijo legítimo de los difuntos Andrés de Aguilar y Catarina de la Oliva, junto con su mujer María de la O Domínguez, hija de Antonio Domínguez y de Bernarda de los Reyes, vecinos de Naolinco, otorgan poder para testar a su hijo Antonio, junto con sus yernos José de Castro y Tomás de Acosta, y como herederos nombran a sus hijos Antonio, José, Agustín, Catarina y Juan.
Bartolomé Arroyo Galván, vecino de Zacapoaxtla, jurisdicción de San Juan de los Llanos, dio su poder cumplido a Gabriel de Arroyo Galván, vecino de Zacapoaxtla, para que en su nombre ajuste las cuentas, dares y tomares de trato y contrato que el otorgante ha tenido don Doña Ana Merodio y con Gregorio de Aguilar, vecinos de la ciudad de Los Ángeles.
María de la O Domínguez, viuda de don Gregorio de Aguilar, vende a Felipe de Acosta, vecino de este pueblo, una esclava mulata de nombre María García, de 15 años de edad, en la cantidad de 200 pesos
Diego García, vecino de este pueblo de Jalapa, natural del pueblo de Naolinco, con asistencia en el rancho de Atezca, casado en primeras nupcias con Josefa Sayago, en segundo matrimonio con Catarina María Pérez, difunta, y en tercer matrimonio con Elena de la Calle Roldán, realiza testamento, en el cual nombra como albaceas y tenedores de bienes a Gregorio de Aguilar, vecino de este pueblo y asistente en el trapiche de Jilzapoapan, junto con José Teodoro García, su hijo, y como herederos a Catarina, Antonio, José, Juan Cayetano, hijos legítimos del segundo matrimonio, junto con Francisco García, su nieto, y los del tercer matrimonio José Teodoro García y Juan Teodoro García.
Gregorio de Aguilar, Juan Domínguez, Diego Hernández, junto con otros vecinos de la doctrina y partido de Naolinco y en nombre de los demás rancheros, otorgan poder general a Gervasio Domínguez y Miguel Palmeros, vecinos del mismo partido, para que los representen en todos sus pleitos civiles, criminales y eclesiásticos.