Pedro García de Espinosa, vecino de la ciudad de Los Ángeles, como hijo legítimo y heredero de Gonzalo García Lozano y de Doña Ana de Espinosa del Villar, dijo que por fin y muerte de sus padres le tocó una parte en la Hacienda Nuestra Señora del Carmen, provincia de Tlaxcala, que hoy posee Doña Elena de [Medina y] Landa, viuda de José Espinosa de los Monteros, y porque los demás herederos vendieron las suyas al Capitán Francisco de Salazar Maldonado, Alguacil Mayor de San Juan de los Llanos, y el otorgante no recibió nada, y para que se ponga cobro de ella, dio su poder cumplido a Nicolás de los Reyes, vecino de la provincia de Tepeaca, para que en su nombre pida y demande la parte que le pertenece.
Doña María Eusebia de los Reyes, española vecina de Jalapa, hija legítima de don Nicolás de los Reyes y de doña María Josefa Arenas, otorga poder especial al Licenciado Cristóbal María de Larrañaga, Abogado de la Real Audiencia y vecino de la Ciudad y Corte de México, para que en su nombre como madre de Juan de Buendía, hijo natural de don Juan Gregorio Buendía, defienda el derecho que la acompaña en el juzgado de intestados en esa corte como la legítima heredera de sus bienes.
Nicolás de los Reyes, vecino de la provincia de Tepeaca, en nombre y con poder de Pedro García de Espinosa, vecino de la ciudad de Los Ángeles, vende a Don Francisco de Salazar Maldonado, Alguacil Mayor de San Juan de los Llanos, y a Doña Elena de Medina y Landa, vecina de la provincia de Tlaxcala, la parte que le pudiera tocar en la hacienda nombrada Nuestra Señora del Carmen, ubicada en la provincia de Tlaxcala, en el precio de 300 pesos de oro común.
Doña Elena de Medina y Landa, viuda de Don José Espinosa de los Monteros, vecina de la jurisdicción de Huamantla, dio su poder cumplido a Nicolás de los Reyes, vecino de dicha jurisdicción, para que en su nombre y a su dita y crédito, busque de la persona que se los quiera prestar hasta la cantidad de 1500 pesos de oro común, y la obligue a la paga de los mismos.
Don Carlos José de Montes, hijo legítimo de los difuntos don José de Montes Robledano y doña Nicolasa de los Reyes, natural de la ciudad de Cádiz y vecino del puerto de Santa María del reino de Sevilla, realiza testamento, en el cual nombra como albaceas al Capitán don José Robledano de Cardeña y a don Pedro Parraga de Robledano, vecinos del pueblo de Jalapa, y como albaceas de su entierro a don Pedro Moreno y don Gabriel de Arteaga, en Veracruz, y al mayordomo de la Cofradía del Santísimo Sacramento del lugar en donde lo alcance la muerte, y como herederos a sus hermanos.