Francisco Rizo, como principal obligado, y Juan Hernández, como su fiador, vecinos de la jurisdicción del pueblo de Jalacingo, en el Pago de Perote, se obligaron a pagar a la Masa General de la ciudad de Los Ángeles, 156 pesos y 6 tomines y medio de oro común, por otros tantos que valieron las semillas y ganados, del diezmo del año pasado de 1677, de los ranchos de [Altoyuca]Alteyuca, Pinaguizapa y Tenextepec, de la jurisdicción de Jalacingo; y de la hacienda que tiene en arrendamiento Don Pedro López de Villaseñor que es del Capitán Don Diego Galindo, de la jurisdicción de San Juan de los Llanos, en esta forma: 139 pesos y 5 tomines y medio, para fin del mes de diciembre del presente año, y los 17 pesos y un tomín restantes, para fin del mes de agosto de 1679.
Cristóbal Guerrero, vecino del pueblo de San Juan de los Llanos, en nombre y con poder de Juan Antonio de Ayala, vecino y labrador de la provincia de dicho pueblo, vende a Nicolás de Olivera, vecino de esta villa de Córdoba y dueño de hacienda de fabricar azúcar en su jurisdicción, un mulato criollo nombrado Manuel de la Cruz, de veinticinco años de edad más o menos, el cual compró Juan Antonio de Ayala a su hermano el Licenciado Francisco de Ayala en el pueblo de Tecamachalco el 27 de marzo de 1697, ante Bartolomé Bravo, Escribano Real. Lo vende por precio de 300 pesos de 8 reales cada uno de oro común.
UntitledDoña Catalina de Aurto y de la Mata, viuda de don Carlos Laso de la Vega, su albacea y heredera en el remanente de sus bienes, ante Pedro López de Villaseñor, Teniente General de San Juan de los Llanos, en virtud de que Don José Espinosa de los Monteros, vecino de la provincia de Tlaxcala, salió por su fiador en la cantidad de 1 845 pesos 3 tomines y 6 granos de oro común, y la otorgante como principal, para pagarlos a Doña Magdalena de Alcántara, vecina de la ciudad de Los Ángeles. Por la presente, Doña Catalina se obligó a sacar en paz y a salvo, a sus bienes y herederos de la dicha fianza, sin que por esta razón se le pida cosa alguna.