El Reverendo Padre Fray Juan de Cuéllar, Presbítero de la Orden de San Hipólito Mártir, Capellán del Hospital Real de la Pura y Limpia Concepción, otorga poder especial al Licenciado don Diego Pérez de Avellaneda, Clérigo Presbítero, domiciliado del arzobispado de México, en esta Nueva España, para que en su nombre, comparezca ante el subdelegado de su santidad, o quien en su lugar se encuentre, y solicite relajación del voto de obediencia, dispensa y título.
El Lic. Don Pedro Prieto Soltero, presbítero, cura beneficiado por Su Majestad de este partido, dio su poder cumplido al Lic. Nicolás Alvarez, presbítero, vecino de la ciudad de Los Ángeles, y al Lic. Juan de Cuellar, presbítero, domiciliario del Obispado de Los Ángeles, para que en su nombre parezcan ante el Ilustrísimo Señor Obispo de este obispado, pidan y supliquen para que le sea concedida permutar su beneficio con el Doctor Don Juan González de Herrera, beneficiado del partido de Guamustitlan, de este obispado.
Francisco Viveros, español y vecino de este pueblo de Jalapa, hijo legítimo de Sebastián Viveros y de Juana de Acosta, difuntos, casado en primeras nupcias con Manuela María Cardeña, difunta, y en segundas nupcias con Inés Francisca de la Cueva, viuda, otorga su testamento; designa como albaceas testamentarios al Reverendo padre Fray Juan de Cuéllar, Presbítero Capellán del hospital de este pueblo, en compañía de su hijo Miguel, y como herederos universales a sus hijos legítimos Antonio, Estefana, María Margarita, Juana, Ana, José y Miguel.
Alonso de Paz, residente en el pueblo de Tehuacán, estante al presente en el pueblo de Orizaba, otorga poder a Gonzalo Blanco, arriero y a Juan de Cuéllar, para que puedan comprar en la ciudad de la Veracruz, por el precio o precios de pesos de oro que montaren, ocho pipas de vino en reales de plata o en harina, puestos en una recua.
Juan de Cuéllar otorga poder a Juan de Estrada para que pueda cobrar de Alonso de Paz, 47 pesos y 4 granos de oro común que el susodicho le debe por una escritura.\n\n \n
Juan de Cuéllar, andante por este camino de la Veracruz, se obliga a pagar a Juan Fernández, vecino de Tlalixcoyan, 30 pesos de oro común, los cuales son por razón de un arcabuz de rastrillo.\n
Juan de Cuéllar, estante en el pueblo de Orizaba, se obliga a pagar a Miguel Guillén, vecino del pueblo de Tecamachalco, 50 fanegas de trigo puestas y entregadas en cualquiera de las estancias de Juan Briseño o de Carvajal.\n