Hernán Pérez de Castañeda se dio por contento y pagado del señor Francisco Bazo de Andrada, Alcalde Mayor de Jalapa, de trescientos pesos que Alonso Bazo de Andrada, difunto, le debía.
Isabel de Gallegos, viuda de Alonso Bazo de Andrada, otorga carta de venta de una esclava morisca llamada Luisa, en precio de 700 pesos, en favor de Hernando Veedor.
Hernando Bazo de Andrada, vecino de la ciudad de Sevilla, se obliga a que su madre, Inés de Barrera, no reclamará la donación de una negrita llamada Luisa, que hizo a su nuera Isabel de Gallegos, viuda de Alonso Bazo de Andrada.
Isabel de Gallegos, viuda de Alonso Bazo de Andrada, vende a Francisco García, arriero, del Valle de Atlixco, una esclava mulata con precio de 330 peso de oro común.
Francisco Bazo de Andrada, estante en Jalapa, como albacea de los bienes de su hermano Alonso Bazo de Andrada, le vendió una esclava negra con una hija pequeña a Pedro Buzón y como le han puesto embargo por las esclavas, Francisco Bazo se obliga de sacarlo en paz.