El Sargento Felipe de Acosta, vecino del pueblo de Naolinco, Mayordomo de la Cofradía del Santísimo Sacramento, dijo que por legado de testamento de María de Acosta quedó una casa, la que por despacho del Provisor y Vicario de este Obispado se ha sacado al pregón por 30 días, en cuya virtud otorga poder a Antonio García de Baldemora, de esa misma vecindad, para que en razón de dicho remate haga las pujas y mejoras que convengan con el objeto de que se adjudique dicha casa a la Cofradía o al otorgante, aceptando y poniendo las cantidades y condiciones que le digan.
El Alférez don Antonio García de Baldemora, vecino de este pueblo de Naolinco, con poder de doña María Ignacia Díaz de Acosta y doña Antonia Gertrudis Díaz de Acosta, doncellas e hijas legítimas de don José Díaz de Acosta y doña María de ´Jesús García de Baldemora, difunta, otorga sustitución de poder a don Domingo Fernández Rosa y a don Miguel Cerón, vecinos de la Ciudad de la Puebla de los Ángeles.
Don José Antonio Palmeros y Mariano Palmeros, vecinos de la jurisdicción de Jalapa, hijos legítimos y herederos del difunto, don Miguel Palmeros, en representación de sus hermanos Felipe, Juan, Pedro y Santiago, y de su madre doña Juana de Jesús Acosta, venden a don Manuel Eugenio de Acosta, vecino del pueblo de Naolinco, un solar ubicado en dicho pueblo, el cual mide 41 varas de frente y 64 varas de fondo; linda al norte con casa del Alférez don Antonio García de Baldemora y calle en medio, al poniente con casa y solar de Manuel Eugenio de Acosta, al sur con solar de don Manuel Barbadillo y Marrón y de Agustina de Orduña [Castillo], y al oriente con zanja y casa de José Durán, en la cantidad de 144 pesos.
Felipe de Acosta y Antonio García de Baldemora, vecinos del pueblo de Naolinco, en nombre y con poder para testar de Manuel de Acosta, hermano del primero, otorgan su testamento donde se declara lo siguiente: fue casado con Lucía Lagunes, difunta, quien trajo como dote 2 mulas, y éste ya contaba con 12 mulas aparejadas. Entre sus bienes se encuentran un negrito nombrado Pedro de 4 años de edad, 200 pesos en reales, una hacienda de trapiche nombrada San Diego, otra hacienda de trapiche del mismo beneficio nombrada La Concepción, a la que se le ha seguido concurso de acreedores en el Santo Tribunal de la Inquisición contra bienes de Claudio Teodoro de Ceballos su anterior dueño. Se cuentan asimismo otros bienes que se enlistan, así como las deudas que tiene pendientes. Nombra por sus herederos a sus hijos y por tutores a los otorgantes de este testamento.
El Alférez Felipe de Acosta y Antonio García de Baldemora, ambos albaceas testamentarias de Manuel de Acosta, venden a María de Acosta, vecina del pueblo de Naolinco, una mulata esclava llamada Catalina de 37 años de edad y un mulatillo nombrado Juan Suizo de pecho, criollos del trapiche de la Concepción, en precio y cantidad de 400 pesos que recibió en vida Manuel de Acosta.
El Padre Juan Bautista Díaz, de la Sagrada Religión de la Compañía de Jesús, administrador del Ingenio Nuestra Señora de los Remedios, en nombre y con poder del Padre Francisco de Borja y Aragón, Procurador General de la Provincia de Filipinas, vende a Don Antonio García de Baldemora, vecino de Naolinco, una esclava negra nombrada Juana de la Rosa, criolla de dicho ingenio, de 22 años de edad; libre de empeño, hipoteca y otro gravamen, sin asegurarla de ningún vicio, tacha, ni enfermedad pública ni secreta, por el precio de 400 pesos de oro común.
Antonio García de Baldemora, vecino de Naolinco, otorga su testamento, donde declara lo siguiente: fue casado con Catalina de Acosta con quien tuvo 5 hijos legítimos. Como dote aportaron cada uno 200 pesos. Tiene como bienes la casa donde vive, 3 caballos, entre otros bienes que se enlistan.
Manuel y Marcos de Acosta, Antonio García de Baldemora, con poder de Catalina de Acosta, Antonio de la Barreda Gayón, marido de Isabel de Acosta, vecinos del pueblo de Naolinco, y por otra parte Gaspar de Heredia, marido de Margarita de Acosta y Ventura de Acosta, dijeron que en este juzgado se ha seguido juicio divisorio de los bienes que quedaron por muerte de su padre Manuel de Acosta, entre ellos un trapiche del cual no pueden sacar cosa alguna hasta pagar las deudas, ya que se hizo pregón y no hubo postor, por lo que han convenido concertar que Gaspar de Heredia y Ventura de Acosta, reciban los 2 trapiches por vía de depósito y composición con todos lo que ahí se tiene, pero estos no han de sacar fuera de sus frutos ningún otro bien, salvo que sea necesario vender algún esclavo por algún defecto y en todo caso se ha de comprar otro con el mismo importe, y para mayor seguridad dan como fiador a Antonio de la Barreda Gayón, y los demás se desisten y apartan, lo ceden y transfieren a Gaspar de Heredia y Ventura de Acosta por el trabajo y asistencia que han de tener en el trapiche.
Antonio García de Baldemora, vecino del pueblo de Jalapa, consorte de María de Guevara, dijo que atendiendo a la virginidad que trajo al matrimonio y a las partes y calidades de su persona, en obsequio de todo ello y para que tenga un principal propio y seguro para la congrua sustentación, dota a su mujer con 200 pesos de oro común sobre todos sus bienes los cuales declara caben en la décima de ellos, como aparece en los inventarios y avalúos que judicialmente ha hecho, cuya cantidad goce con el mismo privilegio que le será dado conforme a derecho para que sea en remuneración del trabajo en la crianza de los hijos que tiene.
Antonio García de Baldemora, vecino del pueblo de Naolinco, hijo legítimo de Pedro García de Baldemora y de Juana Domínguez, otorga su testamento donde declara no debe a ninguna persona, sólo 30 pesos a los alcaldes. Sus bienes los tiene registrados bajo inventario en el que se omitió el registro de 1, 000 pesos con que se hallaba. Declara que Marcos de Acosta le es deudor de 300 pesos por 50 vacas de la hijuela de su mujer, a quien se las dio en confianza sin escritura, asimismo le debe 200 pesos del resto de una cantidad mayor. Fue casado con Catalina de Acosta, quien trajo a su poder lo que consta en el inventario, tuvieron 7 hijos. Pasó a segundas nupcias con María de Guevara; ésta trajo a su poder ropa y ajuar de casa lo que consta por la hijuela que se le dio; con ella tuvo un hijo. Manda se le dé a 3 de sus esclavas 10 pesos. Nombra por sus albaceas a Antonio y José, sus hijos, a quienes nombra también tutores y curadores de sus menores hijos del primer matrimonio y de su segundo matrimonio a su mujer. Como herederos nombra a todos sus hijos por partes iguales.