El Alférez Gonzalo Márquez de Acevedo, vecino de Jalapa, albacea testamentario de Isabel López Muñoz, y como tenedor de sus bienes, vende al Capitán Don José de Ibelli, Alcalde Mayor de Jalapa, un mulato esclavo de la dicha difunta, nombrado Felipe Martín, de 30 años de edad, criollo de esta jurisdicción, hijo de María Ana de San José, negra criolla y esclava de la referida difunta; libre de empeño, hipoteca y otra enajenación, sin asegurarlo de ninguna tacha, vicio, defecto ni enfermedad pública ni secreta, por el precio de 150 pesos de oro común, horros de alcabala.
Sebastián de Vivero, vecino de Jalapa, pareció ante el Alcalde Mayor de Jalapa, Don José de Ibelli, y se quejó de los daños y disgustos que le causa por su mala vecindad José de Rebolledo, soltero, vecino de este pueblo, que vive en una casilla junto a los linderos de la del querellante, y pidió se mude de casa.
El Capitán Don José de Ibelli, residente en Jalapa, en nombre y con poder de Doña Mariana de Iturbe [y Ubera], viuda, mujer que fue del Capitán Don Antonio de Dueñas, difunto, mercader, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, su albacea y tenedor de sus bienes; y el Capitán Don Nicolás Flores Altamirano, dueño del ingenio de Almolonga, ajustaron cuentas de los envíos de los azucares y mieles que dicho capitán hizo al mencionado Antonio de Dueñas, y de los reales, géneros y libranzas que éste envió y pagó para el avío del ingenio de Almolonga. Y en ellas, Don Nicolás Flores Altamirano fue alcanzado en la cantidad de 2600 pesos de oro común, los cuales se obligó a pagarlos a la poderdante en un plazo de 9 años, a razón de 300 pesos anuales durante los primeros 8 años, y en el noveno, los 200 pesos restantes.
El Capitán Don José de Ibelli residente en este pueblo protesta por la vejación y descrédito de su persona que intenta al Alguacil Mayor Juan García de Vértiz, en la residencia que le practica el Juez Martín de Luébana.
Ante Don José de Ibellí, Alcalde Mayor de Jalapa, José Solís, vecino de Naolinco, dueño de recua, manifestó un hierro como el señalado en el margen, para marcar sus mulas y cabalgaduras.
El Alcalde Mayor Don José de Ibelli mando se tome declaración a los indios que hallaron el cadáver de Juan Feliciano.
Cristóbal Figueroa, vecino de Jalapa, se obligó a pagar al Capitán Don José de Ibelli, residente en este pueblo, 250 pesos de oro común por razón de otros tantos que le prestó en reales, para el primer viaje que hagan sus mulas con fletes a la ciudad de México o Puebla, cargadas con fardos, ropa y otros géneros, de los que trajere la flota que se espera en el puerto de San Juan de Ulúa.
El Capitán Don José de Ibelli en nombre de Doña Mariana de Iturbe y Ubera, viuda del Capitán Don Antonio de Dueñas, vecina de la nueva Veracruz, y el Capitán Don José de la Higuera Matamoros, administrador y poseedor de la hacienda de ganado mayor nombrada Santa Fe, ubicada en términos de dicha ciudad, ambos residentes en Jalapa, ajustaron cuentas de los avíos que Don Antonio de Dueñas le suministró en vida a Don José; y Doña Mariana de Iturbe y Ubera como tutora de sus menores hijos, le alcanzó en 1350 pesos de oro común, los cuales el Capitán Don José de la Higuera se obligó a pagarlos en un plazo de 7 años, a razón de 200 pesos anuales, y en el último, de 150 pesos, una paga en pos de la otra.
El Capitán Don Francisco de la Higuera Matamoros, vecino del ingenio de La Santísima Trinidad, y el Capitán Don José de Ibelli, residente en este pueblo, en nombre y con poder de Doña Mariana de Iturbe y Ubera, vecina de la nueva ciudad de Veracruz, viuda del Capitán Don Antonio de Dueñas, ajustaron cuentas de los avíos para el ingenio y entregas de azúcares que han tenido; y la dicha Doña Mariana lo alcanzó en 1200 pesos de oro común, los cuales Don Francisco de la Higuera se obligó a pagarlos en un plazo de 6 años, a partir del 1 de enero de 1679, a razón de 200 pesos anuales, una paga en pos de la otra.
El Capitán Don José de Ibelli, residente en este pueblo, en nombre y con poder de Doña Mariana de Iturbe y Ubera, viuda, mujer que fue del Capitán Don Antonio de Dueñas, de la una parte; y de la otra, don José de Castro, vecino de Jalapa, uno de los dueños del ingenio nombrado San Sebastián Maxtlatlán que quedó por bienes del Capitán Don Fernando Ruiz de Córdoba y Arellano, hicieron y ajustaron sus cuentas, y el primero alcanzó al segundo en 1540 pesos de oro común en géneros, reales y avíos que suplió para el dicho ingenio desde 1674 hasta el 6 de agosto de 1677, los cuales pagará Don José de Castro a razón de 100 pesos anuales, a partir del 6 de agosto del presente año, una paga en pos de otra, más los réditos que desde dicho día rentaren los principales de las partes y porciones en que sucedió el Capitán Don Antonio de Dueñas, de 2090 pesos 6 tomines y 2315 pesos, cargados sobre dicho ingenio.