Doña Ana Fernández de la Calleja, vecina de Jalapa, albacea y tenedora de los bienes de Fernando de Arriaga, su difunto marido, tutora de sus menores hijos; revocó un poder que le dio al Alférez Salvador de Caseda, vecino de la ciudad de México, para seguir un pleito en la Real Audiencia contra los bienes de Pedro de Alarcón, difunto; y por la presente, dio poder para concluir dicho pleito a Felipe González, Procurador de los negocios del Consulado de la ciudad de México, y para que cobre los pesos de oro, plata, reales, joyas, esclavos, ganados y otros bienes que le deban.
Juan de San Gabriel, Felipe de San Gabriel, y Manuel de San Gabriel, Pedro de Alarcón y su esposa María [de la Candelaria] de San Gabriel, hijos y herederos del difunto Miguel de San Gabriel, indio, Gobernador del pueblo de Tlacolulan, naturales de San Salvador, otorgan poder general a don Lucas José Barradas, vecino de este pueblo, y a don Pablo de Arizavalo, Agente de Negocios y vecino de la Ciudad de México, para que los representen en todos los pleitos causas y negocios civiles y criminales.
Pedro de Alarcón, hijo legítimo de los difuntos Matías de Alarcón y Ana de Capetillo, junto con María de la Candelaria de San Gabriel, su legítima esposa e hija legítima del difunto Miguel de San Gabriel y de María de la Candelaria, viva, vecinos del pueblo de Jalapa, se otorgan poder para testar, así como nombramiento de albaceas, y como herederos a María de la Candelaria, Salvador José, Juan José, Nicolás José, Mariano José, Marcial José y Juan José, sus hijos legítimos.