Don Cristóbal de Bustillos, vecino de Jalapa, dio en empeño a Gonzalo Márquez de Acevedo, mercader y vecino de Jalapa, una esclava mulata nombrada María de la O, de 25 años de edad, hija de María de la Cruz, mulata criolla, esclava que fue de sus padres, la cual hubo por herencia de su madre Doña Tomasina Ruiz Matamoros; para que le sirva en lo que la ocupare, a cambio de 250 pesos de oro común que le ha prestado Gonzalo Márquez de Acevedo. Dicha esclava le habrá de servir durante un año, a partir de hoy día de la fecha.
Doña Tomasina López Matamoros, vecina de Jalapa, viuda de Andrés de Bustillo Castañeda, y su hijo Andrés de Bustillos, y en nombre de Cristóbal de Bustillos, ausente, otro de sus hijos, dieron su poder cumplido al Lic. Pedro Castellanos, presbítero, y al Lic. Juan Ortiz de Castro, clérigo diácono, para que en sus nombres vendan 10 caballerías de tierra, un sitio de venta y un molino de pan moler, en términos de Jalapa, una legua de él, en la cantidad de 2400 pesos de censo en favor de una capellanía de misas que fundó Rodrigo Fernández de la Calleja, cuya escritura se otorgó en Jalapa el 31 de agosto de 1626, y que ha de reconocer el comprador para pagar sus réditos en el ínterin que lo redime.
Andrés de Bustillos, vecino de Jalapa, vende a Gonzalo Márquez de Acevedo, de la misma vecindad, una mulata criolla nombrada María de la O, de 26 años de edad, y a un hijo suyo llamado Gabriel Antonio, mulato, de dos meses de edad, los cuales heredó de su hermano Cristóbal de Bustillos. La dicha María es hija de María de la Cruz, mulata, su esclava. Los vende libres de empeño, hipoteca y otra enajenación, sin asegurarlos de ninguna tacha, vicio, defecto ni enfermedad, por el precio de 410 pesos de oro común.