Cobdicilio de Magdalena Díaz, vecina de Jalapa, por el cual declara que olvidó citar en su testamento ciertos dineros que le deben Alvaro González, vecino del Valle de Huamantla, y los herederos de Francisco Luis, vecino que fue de Jalapa.
Don Francisco Hernández de la Higuera, residente en su ingenio de azúcar nombrado Nuestra Señora de la Concepción, como albacea testamentario y heredero de su suegro el Capitán Juan Díaz Matamoros, vecino de Jalapa, dio su poder cumplido al Lic. Juan Caballero presbítero, al Lic. Cristóbal Montaño, y a Domingo Alonso, piloto, vecino de Ayamonte, y cada uno in solidum, generalmente para en todos sus pleitos, causas civiles y criminales, y para que pueda recibir y cobrar cualesquier maravedís, pesos de oro, plata, joyas, esclavos, mercaderías, derechos y acciones, especialmente, para que funden una capellanía de misas por las almas del Capitán Juan Díaz Matamoros, y de su esposa, Magdalena Díaz en la iglesia de Nuestra Señora de las Angustias, de la villa de Ayamonte, reinos de Castilla. Para ello pondrán 710 pesos de oro común a censo, y de la renta, se dirán 51 misas anuales. Se nombró como primer capellán, al Lic. Juan Caballero, y si fuera fallecido, el pariente más cercano del Capitán Juan Díaz Matamoros, disfrutará de la renta.
Juan Díaz Matamoros y Magdalena Díaz, se obligan de pagar a Jerónimo Pérez de Salazar 1 350 pesos de oro común, precio de un sitio de estancia para ganado mayor, en términos de Atezca.\r\n
Gabriel Ochoa, español, habiendo contraído matrimonio con Magdalena Díaz, hija legítima de Juan de Quiroz y de Francisca de Yépez, vecinos de la provincia de Jalapa, recibe de sus suegros 2 119 pesos de oro común en bienes muebles y raíces, como bienes dotales.
Doña Eugenia Francisca de Amilibia Guraya y Lezama, tutora y curadora de Doña Josefa Petronila de la Higuera Matamoros, sucesora en el Mayorazgo de la Higuera y otras haciendas, y como patrona de la capellanía que instituyeron sus bisabuelos Don Juan Díaz Matamoros y Doña Magdalena Díaz, y respecto de haber quedado vacante dicha capellanía por muerte del Doctor Don Pedro de Gorospe, canónigo penitenciario de la Catedral de la ciudad de Los Ángeles, su último capellán, y usando del derecho de dicho patronato, nombró por capellán propietario al Bachiller Don Miguel de Ceballos, su sobrino, clérigo de menores órdenes, vecino de la ciudad de Los Ángeles, para que sirva dicha capellanía.
Testamento de Doña Francisca de Yépez, natural y vecina de Jalapa, hija legítima de Gabriel Ochoa [de Vicuña] y de Magdalena Díaz, difuntos.
Juan Díaz Matamoros y su mujer, Magdalena Díaz, venden a Francisco Hernández de la Higuera, vecino de la Puebla de los Ángeles, un sitio de estancia para ganado mayor en términos de Pangololutla y Rinconada, en 250 pesos de oro común.
Juan Fernández de Alfaro en nombre de Jerónimo Pérez de Salazar, vende a Juan Díaz Matamoros y a su mujer, Magdalena Díaz, un sitio de estancia de ganado mayor con las vacas, novillos, y toros, situado en términos del pueblo de Atezca, por el valor de 1 350 pesos de oro común.
Sebastián de Viveros, vecino de Jalapa, albacea fideicomisario de Francisca de Yépez, vecina que fue de este pueblo de Jalapa, vende a Gaspar Lagunas[Lagunes], vecino de Naolinco, una esclava mulata, criolla, que quedó por bienes de la dicha Francisca de Yépez, nacida en su casa, hija de Francisca, su esclava; nombrada Magdalena Díaz, de 11 años de edad, libre de empeño, hipoteca, sana de sus miembros y sin defecto alguno por el precio de 250 pesos de oro común.
Francisca Díaz Matamoros, esposa de don Andrés Pérez de la Higuera, vecinos de esta provincia, fundó una capellanía de misas por el descanso de las almas de Magdalena Díaz, de Tomás de Herrera, primer marido de su madre, y de Tomás de Herrera, su hermano, con 3 000 pesos de principal y 150 pesos de renta en cada un año; y los impuso sobre dos sitios de ganado menor y 10 000 cabezas de ovejas que hubo de sus padres en los llanos de Ozumba.