Mediante Juan Díaz de la Cueva, intérprete, el escribano Alonso de Neira Claver dio a a conocer el pedimento que hicieron los naturales de Almolonga al gobernador, alcaldes y otros indios mandones de Naolinco, los cuales dijeron les consta lo referido por los nativos de Almolonga, quienes están pobrísimos y empeñados, pues de los naturales congregados, sólo quedaban Don Mateo Bautista y Don Tomás de Santiago con sus mujeres e hijos, sucesores en las tierras de Barranca Seca, y les haría mucho bien el venderlas a censo.
Alonso de Neira Claver, escribano, mediante Juan Díaz de la Cueva, intérprete, dio a conocer a los naturales de San Antonio Tepetlán, el pedimento de los indígenas de Almolonga congregados en este pueblo; y respondieron que no tienen ninguna objeción contra los dichos Mateo Bautista, Tomás de Santiago, y sus familias porque padecen mucha necesidad, deben para pagar sus tributos y no tienen otra cosa sino las tierras de Barranca Seca, y se les haría mucho bien darles licencia para venderlas a renta .
Para la dicha información, Don Mateo Bautista y Don Tomás de Santiago, presentaron por testigo a Alonso de Benavides, español, vecino de Naolinco desde hace 38 años, sabe que las tierras contenidas en su pedimento eran de los naturales de Almolonga, congregados en este pueblo, y no han quedado mas descendientes que los susodichos; y por estar mas de 4 leguas de Naolinco no se aprovechan de ellas, padecen mucha necesidad y vejación, obligándoles a ir a trabajar en los ingenios para pagar los tributos conforme a la última tasación, y vendiendo dicha tierra a censo, tendrán propios seguros y remedio en sus necesidades.
Para las diligencias de esta causa, el escribano Alonso de Neira Claver citó a los naturales de Acatlán, y les dio a entender por lengua de Juan Díaz de la Cueva, el pedimento de Don Mateo Bautista y Don Tomás de Santiago, los cuales dijeron que las referidas tierras les pertenecen por haberlas heredado de sus antepasados, y por estar lejos de su paraje y ser barrancosas no les son de gran utilidad, de tal manera que la licencia para venderlas a censo será de buena obra.
Para su información, Don Mateo Bautista y Don Tomás de Santiago, presentaron por testigo a Pedro de la Peña, español, vecino de este pueblo, y dijo que como vecino de Naolinco desde hace 34 años conoce a los susodichos, sabe que las tierras referidas son suyas como naturales de Almolonga, y no se aprovechan de ellas, por lo que se les hará buena obra si les permiten venderlas a censo.
El Capitán Don Francisco Maraver y padilla, Alcalde Mayor de Jalapa, habiendo visto las diligencias y la información hecha por Don Mateo Bautista y Don Tomás de Santiago, su hermano, sobre las tierras y potrero de su propiedad, dijo que en nombre de su Majestad les concedió licencia, poder y facultad para venderlas a censo, según lo contenido en su pedimento.
Don Mateo Bautista, y su hermano, Don Tomás de Santiago, naturales del pueblo que fue de Almolonga, y vecinos de Naolinco, venden al Lic. Nicolás Rogel, clérigo, presbítero, residente en esta provincia, y al Capitán Don José de Ceballos y Burgos, su fiador, dueño de ingenios en esta provincia, unas tierras eriazas y barrancosas que distan cinco leguas de Naolinco, nombradas Barranca Seca, y el Potrero de Pacheco y El Guayabal, junto a Tecuantepeque, pertenecientes a los naturales de San Antonio de Tepetlán, lindan con tierras de Chicuacentepec, por el precio de mil pesos de oro común que han de quedar impuestos a censo principal sobre dichas tierras, y una renta de 50 pesos anuales de rédito, a partir de hoy día de la fecha en adelante.
Don Mateo Bautista y Don Tomás de Santiago, hermanos, indios que fueron del pueblo de Almolonga y congregados en Naolinco, cuando se realizaron las congregaciones de naturales en esta Nueva España, solicitaron al Capitán Don Francisco Maraver y Padilla, Alcalde Mayor de Jalapa, les concediese licencia para vender a censo unas tierras ubicadas a cinco leguas de este pueblo, en el paraje nombrado Barranca seca, junto a Tecuantepeque, tierras que pertenecen a los naturales de San Antonio Tepetlán.
Para la dicha información, Don Mateo Bautista y Don Tomás de Santiago, presentaron por testigo al Lic. Agustín Gómez, cura beneficiado de este partido y juez eclesiástico en él, y dijo que como ministro conoce a los susodichos y su pedimento, y ha oído decir están muy empeñados, salen a trabajar fuera del pueblo para poderse sustentar, y será servicio de Dios darles la licencia que piden para vender a censo las tierras de Barranca Seca.
Para su información [testifica]Don Mateo Bautista y Don Tomás de Santiago, presentaron por testigo a Francisco Domínguez, español, natural de Naolinco, dijo que desde que tiene uso de razón conoce a los susodichos, y lo referido en su escrito es cierto, pues ellos son lo últimos naturales de Almolonga que fueron congregados en este pueblo, por cuya razón heredaron el potrero de Barranca Seca, del cual no se sirven ni aprovechan, y concediéndoles lo que piden, les será de muy buena obra.