Ante don Juan de la Lastra Madrazo, Alcalde Mayor, Juez de Caminos y de Registros, pareció Manuel Rodríguez, en nombre de don Bernardino de Rivadeneira, vecino de la ciudad de la Puebla, y como su mayordomo y administrador de la hacienda de vacas nombrada Las Lomas, pidió el registro de una partida de ganado que tiene en las sabanas de este pueblo, compuesta de 700 reses, toros y novillos, de dicha hacienda, para pasar a los ejidos de la ciudad de Puebla, México y otras partes para su venta.\n
Domingo Pérez de los Ríos, vecino de la ciudad de México, dorador, dijo que Juan de la Torre, Maestro ensamblador, tiene terminado en blanco un retablo de San Antonio para Manuel Rodríguez, vecino de Jalapa, conforme a una escritura que ambos hicieron, y en la cual, Juan de la Torre se obligó a dorarlo, pintarlo, estofarlo y encarnarlo; y ahora, Domingo Pérez de los Ríos se concertó con el susodicho, en dorar, estofar y encarnar el retablo dentro de un plazo de cuatro meses, con un guardapolvo aparejado, por cuyo trabajo Juan de la Torre le pagará 300 pesos de oro común. Y una casa donde viva los cuatro meses.
Juan de Quiroz se obliga de pagar a don Agustín Meléndez o a Pedro Delgado, vecino de la Puebla de los Ángeles, 400 pesos de oro común por una cuenta de Manuel Rodríguez, vecino de Jalapa, con quien tiene una carta de obligación de mayor cuantía.
Jusepe Hernández, mulato libre, residente en Jalapa, declaró que recibió de Francisco Martín Álvarez, 58 pesos de oro común, para desquitarlos con servicio personal a razón de 8 pesos mensuales; pero como el citado Francisco Martín no ha requerido sus servicios, éste lo traspasó en favor de Manuel Rodríguez, y el mulato, por lo tanto, se obligó a pagarle con su trabajo personal, los 58 pesos que ha recibido .
Francisco Martín, vecino de Jalapa, como principal deudor, y Alonso Vázquez, de la misma vecindad, su fiador, otorgaron y conocieron que deben y se obligan a pagar a Manuel Rodríguez, vecino de Jalapa, 31 pesos y 4 tomines de oro común que restan de las cuentas, dares y tomares que ambos han hecho, tres meses después de la fecha de esta escritura.
Don Francisco Pérez de Arellano, vecino de este pueblo de Jalapa, otorga poder general a don Manuel Rodríguez, mercader y vecino de este pueblo, para que en su nombre demande, reciba y cobre de cualquier persona, todas las cantidades de pesos, oro, joyas y diferentes géneros, que le deban, así como arrendar cualquier casa, tierra u otra posesión del otorgante, en los tiempos y precios que le parezcan.
Don Gregorio Fernández Mantilla, vecino del pueblo de Jalapa, arrienda a Manuel Rodríguez, vecino de este pueblo, unas casas ubicadas en este pueblo que son de cal y canto, techadas de tejas, que lindan al norte con casas del Alférez don Laureano Fernández de Ulloa, al oriente con casa de José de la Calle, al sur con casas de Teodora Josefa Mojica y al poniente con casa que fue del Capitán don Bartolomé de Castro, en la cantidad de 500 pesos a partir de esta fecha hasta la llegada de la flota a la feria del pueblo.
Don Manuel Rodríguez, vecino de la Nueva Veracruz, curador de las hijas del difunto Teniente Coronel don Esteban Tizón, otorga poder especial a don Eugenio Martínez y a don Vicente Fernández, para que en su representación se presente en el Juzgado del Gobierno Militar para que solicite y promueva las cuentas de inventarios, albaceazgo, división y las incidencias que en razón de la testamentaria se ofrezcan.\t
Los alcaldes Don Andrés Francisco y Don Diego Rodríguez, del pueblo de Santiago Coacoatzintla, prestando voz por su gobernador Don Juan Bautista, que se halla enfermo; y los regidores Pascual Juan y Gabriel Juan; alguacil mayor Manuel Rodríguez; escribano Diego de Santiago, dijeron que en cumplimiento de una real cédula de Su Majestad para que se pongan maestros de escuela en los pueblos de esta jurisdicción, la justicia de Jalapa les asignó a Sebastián García, por tiempo de cuatro años, a partir del 17 del presente mes, a razón de 50 pesos de oro común anuales, 12 fanegas de maíz en cada uno, y un huevo el viernes y otro el sábado, por muchacha y muchacho a la semana, conforme fueren corriendo.
Miguel Alonso Ortigosa, residente en este pueblo, junto con Manuel Rodríguez, deben y se obligan a pagar a Miguel de Larrañaga, cargador de la flota a cargo del Rodrigo de Torres y Morales, la cantidad de 16, 060 pesos 2 reales, en el despacho del primer navío que salga con registro de plata del Puerto de Veracruz a los Reinos de Castilla.