Juan de Estrada, otorga su poder a Juan de Moya para que pueda cobrar de Cristóbal Ruiz, vecino de la ciudad de la Veracruz y de Pedro Díaz, vecino del pueblo de San Antonio, 68 pesos de oro común, los 40 de ellos que le debe el dicho Cristóbal Ruiz, y los 28 restantes del dicho Pedro Díaz.
Pedro Díaz, arriero, residente en el pueblo de San Antonio, otorga su poder a Pedro Miguel, vecino de la Nueva Veracruz para que en su nombre pueda demandar, haber, recibir y cobrar de Juan de Cisneros, vecino del pueblo de Tlaxiaco que es en la Mixteca, 102 pesos y 4 tomines de oro común, los cuales son por razón de una pipa de vino de islas; de Agustín Montero, vecino del pueblo de Teposcolula, 140 pesos y un tomín de oro común, los cuales son por razón de 29 arrobas y media de vino que le vendí en 4 pesos y 6 tomines la arroba; y a Gregorio Sandoval 57 pesos y 2 tomines de oro común por razón de 10 arrobas de vino que de mi recibió comprados.
El Padre Luis de Oliveros, beneficiado del partido de Zongolica, se obliga de pagar a Pedro Díaz, vecino de la ciudad de México, 100 pesos de oro común, los cuales son para que el susodicho le dé de comer, beber y lavar la ropa blanca a Gómez Basurto, su sobrino, estudiante, los cuales le ha de pagar por un año corrido desde diciembre hasta enero del año venidero de 1587.
Pedro Díaz, arriero, se obliga a pagar a Luis Muñoz Bravo, 55 pesos de oro común, los cuales son por razón de un caballo overo que del susodicho compró.
Lope de Gainza, Alguacil Mayor, en virtud de la facultad que tiene concedida por su título, nombra por Alguacil Ejecutor a Pedro de Robles, Maestro sombrerero, vecino este pueblo, para use y ejerza la administración de la justicia. Dicho Robles aceptó y dio como su fiador a Pedro Díaz, vecino de este pueblo.\n
Se tomó la razón de 14 pipas de vino trasegado en 84 barriles, que lleva Pedro Díaz en su recua de mulas, para entregar en México a Miguel de Benavides.\n
Ante don Gerónimo de Leza y Mancilla, Teniente General de esta jurisdicción, por nombramiento e impedimento del señor Capitán Gerónimo [Jerónimo] de Leza y Mancilla, Alcalde Mayor, Juez de Caminos y de Registros, pareció Pedro Díaz, en nombre de Juan de Saavedra [Valenzuela], mayordomo y administrador del abasto y carnicería de la ciudad de Tlaxcala, para registrar una partida de ganado que tiene en las sabanas de este pueblo, compuesta de 524 reses, toros y novillos, que dicho Saavedra compró de la hacienda Las Lomas, de don Bernardino Rivadeneira, para el dicho abasto y carnicería.\n
Pedro Díaz, vicario, dueño de sus carros, vecino de México, se obliga de pagar a Esteban Gómez, vecino de Jalapa, 540 pesos de oro común, precio de 36 bueyes que le vendió fiados.
Don Martín Flores, Gobernador; don Felipe de Santiago; don Pedro Salomé, don Francisco Hernández y demás común y naturales del pueblo de Jalapa, dijeron que por convenirles el hacer trueque y permuta de un solar que posee Pedro Díaz de la Cueva, ubicado en el barrio de Santa María, contiguo a otros que son de los naturales, por otro que los susodichos tienen junto a las casas de Francisco de Thormes, circunvalado de gente de razón y por esto despoblado, inservible para los naturales, por el contrario del que les da Pedro Díaz el cual les es útil y necesario. En cuya virtud se les concedió licencia para la permuta y trueque de los mencionados solares. El que esta en el barrio de Santa María mide 150 varas de frente y 125 de fondo, y el segundo se compone de 142 varas de frente y 62 de fondo ubicado en la Calle Real.
Pedro Díaz, vecino del pueblo de Jalapa, vende a Leonardo Ortiz, de la misma vecindad, un pedazo de solar con 30 varas de frente y 65 y media de fondo, linda al norte con solar de Isabel, al sur con la calle de Domingo José de Santa María, al oriente con solar de Polonia de Zárate y al poniente con solar de los indios del pueblo; cuyo solar es uno que obtuvo por trueque con los gobernadores y oficiales del pueblo, solar que se encuentra libre de empeño, hipoteca y enajenación, en 30 pesos de oro común que por él le ha pagado.