Doña Isabel de Arrieta, hija legítima de los difuntos don José de Arrieta y doña Rosa de Ballesteros, vecina de la Nueva ciudad de la Veracruz y residente del pueblo de Jalapa, viuda de don Juan Bautista Abreu, otorga su testamento, en el cual nombra como albaceas a don Bartolomé Salvo, don Dionisio José Salvo, don Juan Ignacio Rubín de Celis, vecinos de este pueblo y como heredera designa a su alma.
Doña Isabel de Arrieta, mujer del Alférez don Juan Bautista Andreu, vende a doña Mariana de Campo, mujer de don Francisco Javier Yáñez Remusgo de Vera, vecinos del pueblo de Jalapa, unas casas de piedra y lodo, con rajas de cal cubiertas de madera y tejas, construidas en un solar que mide 50 varas de frente y 50 varas de fondo, linda al oriente con callejón que sube del Convento del padre San Francisco, al poniente con la Calle del Ganado, al norte con casa y solar de los herederos de Domingo de Cueva y al sur con casa y solar de Juan Rangel, al precio de 350 pesos .
Bartolomé de Oliver, maestro de zapatero de obra prima vecino de Jalapa, natural de la Villa de Morón, Arzobispado de Sevilla, habiendo contraído matrimonio con Margarita Martín, hija legítima de Juan Martín de Abreo y de María Rodríguez, vecinos de Jalapa, recibió [dote] de su suegra 2 200 pesos de oro común en una esclava nombrada Andrea, de nación Angola, de 26 años, con una hija suya llamada Beatriz, de 2 años y medio; y otra nombrada Felipa, de dos meses; así como una cama de granadillo, sábanas, almohadas, ropa para dama y caballero, joyas y otros enseres domésticos.