Testamento de Francisco de Vargas, natural del pueblo de Tulancingo, vecino de la ciudad de México, hijo legítimo de Francisco de Vargas y de María de Mendoza.
Francisco de Vargas, dueño de recua, vecino de Tulancingo, manifestó llevar en ella para la Nueva Veracruz, 7 cargas de harina y el resto de la recua cargada de bizcocho y en su avío cuatro indios llamados, dos de ellos Juan y los otros dos Agustín y Melchor. Asimismo, el corregidor le notificó la ordenanza que prohíbe bajar con indios a la Nueva Veracruz, ni pasar con ellos de este pueblo a partir del 1 de junio de cada año hasta el otro día después de San Francisco; también se le informó que a los indios debe dársele buen tratamiento, no servirse de ellos contra su voluntad y pagarles por su trabajo conforme a la ordenanza de Su Majestad que así lo manda.
Doña Catalina Pérez de Arredondo, vecina de este pueblo, viuda de don Francisco de Vargas, hijo legítimo que fue de don Juan de Vargas y Dina Mariana de Madrid, naturales que fueron de la Villa de Baroja en los reinos de Castilla, Arzobispado de Toledo, dijo que el dicho su marido estando enfermo hizo en papel una memoria a modo de testamento, y para que se apruebe y confirme por testamento la presentó ante el Capitán don Martín de Rada, Alcalde Mayor, quien por la presente confirmó la dicha memoria para que valga como testamento.
María Teresa de Prado, mujer legítima de Francisco Ibáñez, vecinos del pueblo de Jalapa, dijo que como hija y heredera de Tomasa Gallardo, su madre legítima, en concurso con Gertrudis de Prado, su hermana y coheredera, vecinos de la Puebla de los Ángeles, en esa ciudad quedó una casa baja en el barrio de San Pablo de los Frailes que nominan del Peral, en la cual tiene la cuarta parte de ella por pertenecerle su mitad a María de los Dolores, como hija y heredera de María de Teresa Gallardo, tía de la otorgante, cuya parte pretende venderla, en tal virtud otorga poder a don José de Moncayo, de esa vecindad, para que en su representación tome cuentas de la casa, especialmente al Licenciado Francisco de Vargas, Presbítero de este Obispado y a Francisco García, los cuales han corrido con administración.
Don Roque Jacinto Florido, natural del Castillo de las Guardias, Arzobispado de Sevilla en los Reinos de Castilla, hijo legítimo de los difuntos don Juan Martín Florido y de doña Catarina Domínguez; junto con doña Marcelina Gertrudis de Vargas, hija legítima de Francisco de Vargas, vivo, y Magdalena María, difunto, ambos marido y mujer, vecinos de Banderilla, se otorgan poder para testar y nombramiento de albaceas, y como heredero a Juan Onofre Florido, hijo legítimo de ambos.