Sebastián Hernández y su esposa María López, vecinos de Jalapa, dieron su poder cumplido a Hernán Pérez de la Cuesta, dueño de recua, vecino de Los Angeles, para que en sus nombres venda una esclava negra nombrada María, de nación Angola, de 40 años de edad, libre de hipoteca, empeño y otra enajenación, por los pesos de oro que le pareciere.
Se tomó la razón de 8 botijas de vino que lleva Hernán Pérez de la Cuesta en su recua, para entregar en México al Capitán Diego Muñoz.
Antonio de la Vega, vecino y labrador del valle de San Andrés Chalchicomula, se obliga a pagar de su propio dinero a Joseph [José] de Leiva, vecino de esta villa y regidor en ella, la cantidad de 425 pesos por concepto de un esclavo chino de nombre Bartolomé de [roto], el cual Hernán Pérez de la Cuesta, difunto, vecino que fue del dicho valle, vendió a Joseph [José] de Leiva y posteriormente éste vendió a Nicolás de Trujillo Villavicencio, vecino de la ciudad de los Ángeles, y habiendo conseguido el dicho chino libertad por declaración de los señores de esta Real Audiencia, dichos señores ordenaron al regidor Leiva pagar a Nicolás de Trujillo la cantidad de pesos que por el esclavo chino le había dado, y a su vez se despachó Real Provisión para que los albaceas y herederos de Hernán Pérez le pegasen al regidor los 520 pesos que dio por la compra del esclavo chino. Y debido a que no quedaron bienes de dicho Hernán y por evitar el litigio y molestia, el otorgante convino con el regidor solventar de sus propios dineros la cantidad 425 pesos, como pago de la deuda.
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