Martín Ventura de Gorospe, en nombre de Juana Fernández, presentó por testigo para la dicha información a Antonio de Acosta Clemente, español, vecino de esta jurisdicción, dijo conoció a Francisco Sánchez y estando muy enfermo por el mes de septiembre de 1658, le vio hacer la dicha memoria y firmóla con su mano en su entero juicio y entendimiento natural.
José de Zárate, vecino de esta jurisdicción, de una parte; y de la otra, Damián Cosme Tamayo y Antonio de Acosta Clemente, con poder de Isabel Tamayo, ajustaron cuentas sobre la administración de la Venta y tierras de Lencero.
Juana de Acosta, mujer legítima de Bernardo Núñez, y Antonio de Acosta, hijos naturales de Isabel de Acosta, difunta, dijeron que como hermana de María de la Candelaria, unos y otros siguieron diferentes pedimentos sobre un pedazo de solar eriazo que quedó como herencia de su madre, ubicado en la calle que sale de Jalapa, haciendo frente con casa de Nicolás Luis y de Ana de Quiroz, al poniente colinda con casa que fue de Magdalena del Moral, al oriente con solar que quedó de Antonio de Acosta Clemente y de María de Salazar Romero, al norte con solar y casa que fue de Ana Francisca de Vargas. Los derechos de entierro los pagó su tío Jerónimo de Acosta, gastando 65 pesos y éstos quieren hacer pago con el valor de dicho solar, en que no convino María de la Candelaria y se desistió de su parte, quedando entre Juana y Antonio la satisfacción de esa cantidad, por tanto otorgan haber recibido de su tío Jerónimo de Acosta 65 pesos en reales.
El Sargento Juan Romero de Acosta, \"alías\" Terrazas, vecino del pueblo de Jalapa, hijo legítimo de Antonio de Acosta Clemente y María de Salazar Romero, otorga su testamento donde declara deber a algunas personas, manda se les paguen; tiene como bienes la casa de su morada con una troje, 3 yuntas de bueyes, 3 caballos mansos, 4 yeguas, 2 mulas de carga, entre otros bienes. Declara ser casado con Mariana Terrazas, quien no trajo dote alguna. Deja como albacea testamentaria a su mujer y como herederos a sus hijos.
El Alférez don Jerónimo de Acosta, vecino de este pueblo, hijo legítimo y heredero de Antonio de Acosta Clemente, vende dos solares juntos de 60 varas cada uno, ubicados en este pueblo y lindan por el oriente con tierras de los viveros, por el sur con solar de Miguel Roldan, por el poniente con el molino de moler pan de don José Antonio de Santa Ana y por el norte y el este con solares de María Soltero y de la viuda de Antonio del Castillo, lo vende a Domingo Casela, vecino de este pueblo, por la cantidad de 70 pesos.
Diego García y Melchora de los Reyes, su mujer, vecinos de Jalapa, venden a Antonio de Acosta Clemente, vecino de este pueblo, dos solares eriazos que la susodicha heredó de sus padres, junto al molino de pan moler que está en el de Juan López Ruiz Matamoros, de 60 varas ordinarias en cuadra cada uno, libres de censo, hipoteca y otra enajenación, en el precio de 30 pesos de oro común.
Antonio de Acosta, natural y vecino del pueblo de Jalapa, hijo legítimo de Antonio de Acosta Clemente y de María de Salazar Romero, otorga su testamento donde declara que tiene entre sus bienes: la casa con solar de su morada hecha de madera y zacate, 8 reses, 4 yeguas de vientre, 2 caballos mansos, 5 yuntas de bueyes mansos, una mula y un macho. Declara ser casado con Magdalena de la Cruz con quien no tuvo hijos y por tanto la nombra albacea y heredera.
Agustina de Acosta, parda libre, natural y vecina de Jalapa, hija legítima de Antonio de Acosta Clemente y de María de Salazar Romero, mujer legítima de Juan Manuel de León, otorga su testamento donde declara que al contraer matrimonio no trajeron caudal alguno y ella tenía como hija natural a María de la Candelaria; la casa que habitan no es de ella sino de su hija; declara tener 3 esclavos negros nombrados María de Guadalupe, que está en servicio con su hija, Antonio y Juan Jerónimo que están con ella pero pertenecen a su hija. Tiene una casa que compró con Sebastián de Sandi, fundada en el solar que fue de don Diego del Moral, cacique y principal de los naturales de este pueblo, ubicada en la calle que va a la Ermita de Santiago y después compró el solar del que nunca se le dio escritura. Nombra por heredera universal a su hija, y como albaceas a la misma y a Juan Manuel de León
Don Alonso Luis, vecino de Jalapa, mayordomo de la Cofradía de Las Animas del Purgatorio, sita en la iglesia parroquial de este pueblo, y Don Antonio de Acosta Clemente y Don José de Olmedo, diputados de dicha cofradía, dieron por libres a Juan de la Cruz y a Lucía de Espino, su mujer, de un censo principal y sus corridos valuados en 80 pesos de oro común que se hallaban, impuestos en un solar que era propiedad de la Cofradía de Las Animas del Purgatorio.
El Lic. Don Miguel Pérez de Medina, cura beneficiado del partido de Jalapa, y Alonso Ruiz, mayordomo de la Cofradía de las Benditas Animas de Purgatorio, sita en la iglesia parroquial de este pueblo; y Antonio de Acosta Clemente y José Luis, diputados de dicha cofradía, vecinos todos de Jalapa, venden a censo redimible a Agustín Velázquez de Medina, vecino de Jalapa, un solar ubicado en la Calle Real que sale de la plaza pública a la Nueva Veracruz de 50 varas ordinarias de frente y 102 varas de fondo; linda con solar de Sancho Guerra Bejarano, y por otro lado, con casa y solar de María Godínez, parda libre; y por otra parte, callejón en medio, con solar y casa de Juan de la Cruz, indio de este pueblo, al precio de 80 pesos de común de principal y 4 pesos de renta en cada año.