Se tomó la razón de 5 barriles de vino, que lleva Diego de Estrada para entregar en México, 4 de ellos a Diego de Sanabria y el otro al Padre Maestro Fray Gerónimo [Jerónimo] de Andrada.\n
Diego de Estrada, dueño de recua, lleva en ella 4 pipas de vino para entregar en la Puebla a Pedro García; otras 4 pipas en México a Joseph [José] de Mendola [Mendiola]; y otras 2 pipas para el Convento del Carmen de dicha ciudad de México.
Se tomó la razón de 8 pipas de vino en 48 barriles que lleva Diego de Estrada, para entregar en México a Luis de Aguirre.
Se tomó la razón de 2 pipas de aguardiente, que Mateo Cañamero remite a México, en recua de Diego de Estrada para entregar a Jusepe [José] de Herrera.\n
Ante don Nicolás Ferrera Figueroa, Juez de Caminos y de Registros, pareció Fabián de Golindano, mayordomo de la hacienda de Uluapa, de doña Luisa [de Chávez] Galindo, viuda de don Diego de Estrada [Carvajal], vecina de la ciudad de los Ángeles, para registrar una partida de ganado que tiene en las sabanas de este pueblo, compuesta de 1,600, reses, todos toros de dicha hacienda, para pasar a los ejidos de la ciudad de los Ángeles, México y otras partes para su venta.\n\n
Diego de Estrada, dueño de recua, vecino de la ciudad de México, dijo que por cuanto Doña María de Castro, viuda, mujer que fue de Antonio Luis, difunto, vecina de esta jurisdicción, tiene intento de proseguir en el arrendamiento de la Venta de Plan del Río, y se ha de obligar por nueva escritura, en favor del Capitán Don Francisco de la Higuera Matamoros, le pidió al otorgante saliera como su fiador, atento a lo cual, Diego de Estrada dio su poder cumplido a la susodicha para que lo obligue como su fiador en el mencionado arrendamiento.
María de la O Muñoz y Gerónima Díaz Muñoz, hermanas, doncellas de más de 25 años de edad, vecinas de Jalapa, dijeron que tienen un esclavo que se llama Diego de Estrada, mulato, color claro, alto de cuerpo, que tendrá hasta 28 años, poco más o menos, y que les pertenece por ser criollo, hijo de Mariana de San José, negra difunta que fue también su esclava y después libre. Asimismo, dijeron que, por causas justas que las mueven, le han permitido a dicho Diego de Estrada librarse de la sujeción y cautiverio en que está, dándoles a cambio 150 pesos de oro común, de los cuales 50 pesos entrega de contado y los 100 pesos restantes los ha de pagar a fin del mes de marzo de 1684, con el cargo y calidad de que, mientras vivan las otorgantes, las ha de acudir en todo lo que se les ofrezca, asistiéndolas y sirviéndoles, por ser solas, y por convenio y trato entre Diego y las otorgantes; y, si faltara, no será válida esta libertad.
El Tesorero Gaspar de los Reyes, antes de morir, dijo que además de lo declarado en su testamento, Doña Francisca Ramírez, viuda de Francisco de Orduña Castillo, le debe 100 pesos de la hechura de la casa donde vive; Diego de Estrada, vecino de México, dueño de recua, le debe 50 pesos, y el Lic. Don Juan Hurtado de Mendoza, clérigo que se fue a España, le debe 62 pesos y que se cobrasen por sus bienes.
El Lic. Pedro de Irala, beneficiado por Su Majestad y Juez eclesiástico en este partido, vende a Diego de Estrada, dueño de recua, vecino de la ciudad de México, una negra esclava nombrada Antonia, de 30 años de edad, poco más o menos, de nación Angola, sin asegurarla de ninguna tacha, vicio, defecto ni enfermedad pública ni secreta, por el precio de 400 pesos de oro común.
Antonia de Valencia, viuda de Diego de Estrada, Capitán que fue de la Compañía de los Pardos del pueblo de Jalapa, vende a Diego Méndez de Segura un solar con casa de zacate ubicada en Jalapa, que mide 70 varas de largo y 55 de ancho, cuyas colindancias son con solar y casa de las Cristinas, con casa de Juan Luis, difunto, y por otro lado con casa de Melchora María. La venta se hace en 20 pesos de oro común, que le ha pagado.