El Bachiller Miguel Pérez de Medina, Cura, Vicario y Juez Eclesiástico del partido de Jalapa, otorga que horra y liberta de toda sujeción y cautiverio a Catalina Pérez, negra atesada criolla nacida en su casa, de 5 años de edad más o menos, hija de Ignacia, difunta, y de Juan de Dios, para que de esta fecha en adelante sea libre y no sujeta a esclavitud ni servidumbre.
Don Andrés Pérez, vecino de Jalapa, en virtud de hallarse con muchos años de edad y destituido de bienes por haberlos repartido entre sus hijos procreados en dos matrimonios; y para evitar discordias entre ellos, declaró que fue casado de primer matrimonio con Beatriz Rizo, la cual no trajo a su poder ninguna dote, pero con ella tuvo un hijo nombrado Andrés Pérez, mayor de 25 años, a quien habrá tiempo de 22 años, antes de su segundo matrimonio, le dio de su legítima paterna y materna una esclava negra llamada Melchora de los Reyes y un negro nombrado Manuel Díaz; y de ellos, ha estado en posesión, así como de dos mulatos llamados Antonio y María, hijos de Melchora. Al cabo de muchos años, contrajo segundo matrimonio con Juana de Torres, quien tampoco trajo dote alguna, con ella procreó a Matías Pérez, Antonia Pérez y Catalina Pérez. Cuando casó a Antonia Pérez con José Lagunes, le dio una negra esclava llamada Nicolasa y ajuar que importó 650 pesos; a su hijo Matías le dio una esclava nombrada Nicolasa Ramos, dos mulas y dos caballos; y a Catalina al tomar estado, le dio una esclava llamada Andrea Ramos y 100 pesos en ajuar. Y en atención a que su hijo Andrés Pérez, lo ha sustentado en su casa en todas sus necesidades, hace mejora en el dicho Andrés Pérez, en el tercio y remanente del quinto de los bienes que pudiera tener.
Francisco Muñoz, al contraer matrimonio con Catalina Pérez, hija de Sebastián Díaz y Juana Díaz, vecinos de Jalapa, recibió 2000 pesos de oro común en ropa, una esclava negra, una hostería y otros enseres domésticos, como bienes dotales.
Tomás Rodríguez de Alcázar, vecino de Jalapa, vende a Catalina Pérez, viuda, de la misma vecindad, un sitio de venta en el camino real que va a la ciudad de la Veracruz, con dos caballerías de tierra, en términos de Xilotepec, donde dicen La Sabanilla, por abajo de los ranchos de Verdugo, por precio de 250 pesos de oro común.
Catalina Pérez, viuda de Francisco Rodríguez, vecina de Jalapa, dio su poder cumplido a Juan Rodríguez de Herrera, vecino de este pueblo, ausente, generalmente para en todos sus pleitos, causas civiles y criminales, y para que pueda recibir y cobrar de cualesquier maravedís, pesos de oro, plata, joyas, esclavos, mercaderías, derechos y acciones, etc.; especialmente, para que en su nombre pueda vender cualesquier solares y casas que tiene en Jalapa, por el precio que concertase y otorgue las escrituras correspondientes.
Ante el capitán Agustín de Sotomayor y de la Mota, Alcalde Mayor de esta provincia, el gobernador, alcaldes e indios principales de Jalapa, se obligaron a pagar a Catalina Pérez y a Hernando de Sayas, vecinos de Jalapa que fueron a radicar a otras provincia, 117 pesos y 7 tomines de oro común en que fueron alcanzados una vez fenecidas sus cuentas por el arrendamiento de una suerte de tierras; los cuales le darán de esta manera: 40 pesos para el día de San Juan, de junio de 1614; otros 40 pesos de allí en un año, y los pesos restantes, un año después.
“Juan de El rrey” [Juan Rey], vecino de esta villa de Córdoba, natural de la villa de Saldaña en Castilla la Vieja Obispado de León, hijo legítimo de Miguel Rey que al presente vive en ella, y de Cathalina [Catalina] Pérez, difunta, otorga su testamento en la manera siguiente: Manda se den de sus bienes 50 pesos para la obra material de la iglesia parroquial; y 12 pesos para la capilla de San Sebastián. Declara por sus bienes 6 cargas de tabaco; las casas de su morada; una caja mediana con su ropa; y un caballo con silla y freno. Menciona por sus deudores a Juan [Guazo] del Río [delos Ríos], Felipe de Campos, Juana Dorantes viuda de Miguel de Paz, Alonso Rodríguez, Francisco de Barreda y Joseph [José] de Obregón. Nombra como albacea testamentario a Bartolomé Moyano Castroviejo, vecino de esta villa, para que entre en sus bienes, tome posesión de ellos y los remate en almoneda. Y cumplidas y pagadas las mandas y legados nombra como universal heredero a “Miguel de El Rey mi padre”, y si al tiempo del otorgamiento de este testamento fuere muerto “haya y herede el remanente de mis bienes Francisca Reyna [Reina] mi hermana”, vecina de dicha villa de Saldaña, mujer de Miguel Pastor.
NICOLÁS DE ESTRADA, ESCRIBANO REAL Y PÚBLICOJuan Fernández y Cathalina [Catalina] Pérez, su legítima mujer, vecinos de esta villa de Córdoba, la susodicha con licencia previa de su marido, ambos de mancomún acuerdo otorgan que venden a Miguel de Prados [Prado], vecino de esta dicha villa y Profesor de Medicina y Cirugía en ella, una casa de piedra, sin techo y un jacal cubierto de tejamanil que tienen y poseen en esta villa. La compraventa es en precio de 300 pesos de oro común.
NICOLÁS DE ESTRADA, ESCRIBANO REAL Y PÚBLICOAntonio Poblete, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, se obligó a pagar a Juan Rodríguez de Herrera, vecino de Jalapa, 70 pesos de oro común, por otros tantos que debía a Catalina Pérez, vecina de este pueblo, y ella los traspasó en el dicho Juan Rodríguez, para el 15 de mayo del presente año, todos juntos en una paga.
Tomás de Soto, vecino de Jalapa, vende a Diego González, vecino de Jalapa, unas casas de madera, cubiertas de paja con un solar, en la calle real de este pueblo, linde con casas del dicho Diego González y con casas de Catalina Pérez; asimismo, 16 bueyes- novillo a 6 pesos y 2 reales cada uno, y la casa en 100 pesos, todo lo cual monta 200 pesos de oro común.