Don Alonso Gutiérrez de Ceballos, dueño de ingenio de hacer azúcar en esta provincia, y el Bachiller Diego de Vera Betancurt, con poder del Lic. Juan de Vera Betancurt, beneficiado que fue del partido de Tlacolula, hicieron su testamento y última voluntad.
Don Alonso Gutiérrez de Ceballos, dueño de ingenio de hacer azúcar en esta provincia, por hallarse muy enfermo y ocupado en sus negocios se desiste del albaceazgo que le fue conferido por el Lic. Don Juan de Vera Betancurt, difunto beneficiado que fue de Tlacolulan y el Bachiller Diego de Vera Betancurt, heredero del beneficiado, aceptó el desistimiento y lo dio por libre de la obligación que tenía.
El Capitán Don Antonio Rosel y Lugo, Alcalde Mayor de Jalapa, habiendo visto el poder otorgado por el Lic. Juan de Vera Betancurt, beneficiado que fue de Talcolula, y la información hecha por los testigos instrumentales, lo declaró por poder y última voluntad para que en su virtud, se pueda otorgar en el término del derecho el testamento del difunto, por Don Alonso Gutiérrez de Ceballos y Diego de Vera Betancurt.
El Bachiller Juan de Vera Betancurt, cura y vicario por Su Majestad del partido de Tlacolulan, dio su poder cumplido a Don Alonso Gutiérrez de Ceballos, vecino de esta provincia, y a su hermano Diego de Vera Betancurt, para que hagan y otorguen su testamento, según les tiene comunicado; asimismo, los nombró sus albaceas testamentarios.