Don José Antonio de Acosta, vecino del pueblo de Jalapa, Mayordomo de la Cofradía de las Benditas Ánimas, informa que don José de Castro, situó sobre sus casas 200 pesos de principal que el Sargento Agustín Luis recibió y cargó sobre las suyas a censo redimible con obligación de réditos a favor de dicha Cofradía, cuya casa había pasado con este gravamen en venta al difunto don Felipe de Acosta, y por haberla vendido en consorcio de sus herederos a don Lucas Rosete, pidió al otorgante le entregue recibo de cancelación de la citada escritura, razón por la cual otorga carta de pago de finiquito en forma.
Marcos de la Cruz, vecino de este pueblo, vende a José de Castro, un pedazo de solar con 18 varas y 3 ¼ de frente y 60 de fondo, que heredó en concurso de Nicolasa de la Cruz, María de la Cruz y Gregorio de la Cruz, sus hermanos, libre de empeño, al precio de 7 reales cada vara de frente, que importan el total de 16 pesos, 2 reales de oro común.
José de Castro, albacea de Felipe de Acosta, vende a Nicolás de Oliver, \"alias\" Cuernavaca, un solar ubicado en el Barrio de Santiago, el cual mide 52 varas de frente y 153 varas de fondo, linda al sur con una calle, al oriente con solar del comprador, al norte con solar de Roque Basilio y al poniente con el Callejón de Ortigoza, en el precio de 1 peso y medio de real por cada vara del frente.
Don José de Castro, dueño de recua y vecino del pueblo de Jalapa, otorga poder general a don José de Ugarte, vecino de este pueblo, para que pida, demande, reciba y cobre a cualquier persona, todas las cantidades de pesos, oro, plata y joyas que le deban, y para representarlo en todos sus pleitos, civiles y criminales.
Don Laureano Fernández de Ulloa, vecino del pueblo de Jalapa, debe y se obliga pagar a José de Castro, albacea, tutor y curador de los hijos menores del difunto Felipe de Acosta y vecino de este pueblo, la cantidad de 1, 000 pesos, en el periodo de 5 años.
Don José de Castro, vecino de este pueblo de Jalapa, como albacea, tenedor de bienes y tutor de los hijos de Felipe de Acosta, vende a don Joaquín Ildefonso de Torquemada, vecino de este pueblo, una mulata de nombre María García de 16 años, en la cantidad de 200 pesos.
Don José de Castro, vecino del pueblo de Jalapa, vende a don Antonio Díaz Parraga un pedazo de solar que tiene 33 varas de frente y 54 varas de fondo, linda al norte con solar de don Pedro Candelero, al oriente con solar de don José de Alvarado y al sur con solar de don Lorenzo Benito Álvarez de Guzmán, en la cantidad de 50 pesos.
Diego García, vecino de esta jurisdicción de Jalapa, vende a José de Castro, vecino de Naolinco, una esclava de nombre Paula de 10 años, hija natural de Polonia, su otra esclava, en la cantidad de 150 pesos.
Don Mariano Cadena, de este comercio y vecindad, otorga que ha recibido de don Francisco Díaz de la Rosa, también de este comercio y vecindad, como actual mayordomo, hermano mayor de la cofradía de la Santa Veracruz de esta parroquia, la cantidad de 500 pesos, los mismos que en este día redimió el presbítero don Juan Nepomuceno Fernández de Ulloa y los mismos que mandó a imponer don Antonio Merino, para que con sus réditos mandase a aplicar esta cofradía, patrona de la fundación, veinticinco misas rezadas cada año. Y se obliga a tener en calidad de depósito irregular por 5 años, pagando el 5 por ciento de réditos al mayordomo. Asegurando la deuda con la hipoteca de una casa de paredes, baja, cubierta de madera, ladrillo y teja, ubicada en esta villa, en el barrio de la Laguna, haciendo esquina al camino Real de Veracruz y callejuela que de la misma Laguna nace para el paseo nombrado los Berros, haciendo por el costado dos frentes al norte y poniente; por el primero mira con accesorias del difunto don José de Castro y por el segundo con casa que fue del difunto don Juan de Amieva; por los costados del oriente y sur, linda con terreno perteneciente a la cofradía de la Pura y Limpia de esta parroquia. Además, se obliga a no enajenar hasta no estar pagado este principal y sus réditos.
Sans titreDoña María Brígida Castro, mujer legítima de don Manuel Nava y Mota, de esta vecindad, dijo que el Presbítero don José de Castro ha entablado contra ella una demanda pretendiendo el reintegro de cierta cantidad de reales que dice le fueron extraídos de su baúl; y no pudiendo por sí mismos los comparentes seguir el litis, han deliberado facultar persona de su confianza; y reduciéndolo a efecto por el presente otorgan que dan todo su poder especial al Teniente retirado don Salvador Moreno, para que a nombre de los relacionados y representando sus propias personas, prosiga gestionando en el expresado litigio, contestando o negando. Y para ello, haga pedimentos, requerimientos, citaciones, protestas, suplicas; pida embargos, desembargos, entregas, mejoras; oiga autos, sentencias, hasta su final conclusión y determinación. Por otra parte, los mismos comparentes también le confieren el poder a don Salvador Moreno para que entienda todos los asuntos relativos a la testamentaría del finado don José Tomás de Castro, padre que fue de la enunciada doña Brígida, practicando todo lo conducente a dicha testamentaría. Asimismo, para que pida adjudicaciones o consienta en otro que las solicite, bajo las condiciones que por bien tuviere.
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