Don Juan de Medina Caraveo, vecino de Jalapa, dijo que por cuanto en remate público que se hizo en el Alférez Don José de Medina, su padre, se le vendieron unas casas de piedra cubiertas de teja, ubicadas a un lado de la plaza pública y hacen frente con las casas reales y calle de Tecuanapa; las cuales al tiempo del remate estaban pro-indiviso entre Doña Juana de Vargas y Doña Jacinta de Vargas. Y porque al presente, dichas casas están muy deterioradas, el otorgante se convino con Don Juan Lorenzo Velázquez, vecino de este pueblo y Síndico del Convento de San Francisco de Jalapa, de hacerle traspaso de la parte que como tal hijo y heredero del Alférez Don José de Medina y de Doña Ana Francisca de Córdoba, sus padres difuntos, le pertenece en dichas casas, y poniéndolo en efecto, vende, cede y traspasa en el Convento de San Francisco la parte de las casas antes mencionadas.
El Alférez Don José de Medina, y su esposa Doña Ana Francisca de Córdoba, vecinos de Jalapa, venden al Capitán Don Carlos de Sámano y Quiñones, dueño del ingenio nombrado San Miguel de Almolonga un esclavo mulato llamado José Ordóñez, criollo de Jalapa, hijo de María Ordóñez, negra de nación Angola, esclava de los otorgantes, la cual heredó de su padre, Juan Bautista Ordóñez de 22 años de edad, libre de empeño, hipoteca y otra enajenación sin asegurarlo de ninguna tacha, vicio, defecto ni enfermedad, horro de alcabala, en el precio de 200 pesos de oro común.
El Alférez Don José de Medina, vecino de Jalapa, dio su poder cumplido a Bartolomé de Oliver, de la misma vecindad para que por él y en nombre de su esposa Ana Francisca de Córdoba, de en arrendamiento por el tiempo y el precio que hallare, unas casas donde ha vivido ubicadas en la plaza pública de Jalapa, cuyos linderos son muy conocidos.