Se tomó la razón de 5 pipas de vino en 30 barriles, que el Capitán Gaspar de Herrera remite a la ciudad de Oaxaca, en recua de Bartolomé Feo, 3 de ellas para el Sargento Benito Alonso y las otras 2 al Alférez Joseph [José] Ordoñez.\n
Se tomó la razón de 6 pipas de vino, que lleva la recua de Juan Alonso del Corro, para entregar en Oaxaca, 3 de ellas al Alférez José Ordoñez, y la otras 3 a Pedro de Guendelain; asimismo lleva 2 barriles más para el citado Alférez y otros 2 para el Padre Provincial de Santo Domingo.\n
Ante el Capitán Juan de Garate y Arano, Corregidor por Su Majestad de este partido, se tomó la razón de 15 pipas de vino y 2 barriles más, que lleva Juan Alonso del Corro, vecino de Oaxaca, para entregar en la misma ciudad al Alférez Joseph [José] Ordoñez, a Nicolás Díaz, al Capitán Miguel de Fuentes y al Tesorero Antonio Rendón.\n
Incontinenti, María de la Candelaria y José Ordóñez, para su información presentaron por testigo a Manuel de Ortega, pardo libre, vecino de esta ciudad, de quien se recibió juramento y dijo que conoce a María de la Candelaria y la vio hacer vida maridable con Diego Ordóñez, y durante su matrimonio tuvieron por sus hijos legítimos a Juana, Francisca, María, mariana y José Ordóñez, a los cuales vio criar y alimentar.
Incontinenti, María de la Candelaria y José Ordóñez, para su información presentaron por testigos a Francisco Maldonado, pardo libre, vecino de esta ciudad, y habiendo hecho juramento de decir la verdad, dijo conocer a María de la Candelaria y al difunto Diego Ordóñez, desde hacía más de 30 años, los vio casar legítimamente en esta ciudad y durante su matrimonio tuvieron por hijos legítimos, a Francisca, Juana, María, Mariana y a José Ordóñez.
El Alférez Don José de Medina, y su esposa Doña Ana Francisca de Córdoba, vecinos de Jalapa, venden al Capitán Don Carlos de Sámano y Quiñones, dueño del ingenio nombrado San Miguel de Almolonga un esclavo mulato llamado José Ordóñez, criollo de Jalapa, hijo de María Ordóñez, negra de nación Angola, esclava de los otorgantes, la cual heredó de su padre, Juan Bautista Ordóñez de 22 años de edad, libre de empeño, hipoteca y otra enajenación sin asegurarlo de ninguna tacha, vicio, defecto ni enfermedad, horro de alcabala, en el precio de 200 pesos de oro común.
José Ordóñez, pardo libre, vecino de la Nueva Veracruz, hijo legítimo de Diego Ordóñez y de María de la Candelaria, heredero de su difunto padre y con poder de su madre, vende a Francisco Hernández, vecino del pueblo de Ixhuacán de los Reyes, dos sitios de estancia de ganado menor, uno en términos de Chiltoyac, con 3 caballerías de tierra; y el otro, a legua y media de Ixhuacán, y a dos leguas de Jalapa, con dos caballerías de tierra, pegadas a un río nombrado Joloatl, en el precio de 400 pesos de oro común.
María de la Candelaria, parda libre, viuda de Diego Ordóñez, y su hijo José Ordóñez, pardo libre, mayor de 25 años, solicitaron al Señor Capitán Don Andrés García de la Peña, Alcalde Ordinario de esta ciudad, les reciba información para que conste cómo la susodicha y el difunto tuvieron y procrearon a Francisca, Juana María, Mariana y a José, por sus hijos legítimos.
Francisco Hernández, vecino de la jurisdicción de Jalapa, vende a Don Antonio Nava, vecino y labrador en el partido de Santa Ana Chautempan, provincia de Tlaxcala, dos sitios de ganado menor, uno está en términos de Chiltoyac, con 3 caballerías de tierra, a dos leguas del dicho pueblo, en una sabaneta y monte que llaman Xoloapan, y linda con tierras de los herederos de Juan Machado; otro, a legua y media de Chiltoyac, con dos caballerías de tierra, junto a un río nombrado Joloatl, dichos sitios y caballería el otorgante los hubo de José Ordóñez, pardo libre, el 26 de abril de 1685, los cuales vende por el precio de 1800 pesos de oro común, de los ha recibido 300 pesos, y los 1500 pesos restantes, se los ha de pagar a ciertos plazos.
María de la Candelaria, parda libre, vecina de la nueva ciudad de Veracruz, viuda de Diego Ordóñez, como administradora de los bienes de sus hijas legítimas Francisca, Juana María y Mariana, dio su poder cumplido a su hijo José Ordóñez para que en su nombre venda las caballerías de tierra y sitios de ganado mayor que su marido poseía en términos de Jalapa, de los cuales le hizo donación Doña Luisa Ordóñez, viuda de Manuel Rodríguez de Maya.