Don Francisco de la Peña, vecino y natural de Naolinco, jurisdicción de Jalapa, residente al presente en la ciudad de México, hijo natural de Pedro de la Peña y de Ana Márquez, difuntos, dio su poder cumplido a Juana de Rivera, su legítima mujer, para que en su nombre después de su fallecimiento haga y ordene su testamento, con todas las mandas y legados que le tiene comunicado.
Don Nicolás Manuel Fernández, vecino y del comercio de Jalapa, vende a don Francisco de Castro, vecino del mismo pueblo, una casa de madera y teja, ubicada en la calle del Ganado con la que hace frente al oriente y del otro lado con casa de José Mariano del Valle, al poniente llega hasta el solar de la casa de los herederos de Domingo de Ochoa, al sur linda con casa y solar de Juana de Rivera viuda de Pedro Bravo de Alarcón, y por el norte con casa de doña Lucía Josefa Ortiz de Zárate viuda de don José Mateo Rubio Roso. Dicha venta la hace en 380 pesos.
Don Ignacio de Guevara, vecino de Jalapa, albacea, tenedor de bienes y curador de los hijos menores de don Pedro de Vargas Soca, vende a don Miguel Mejía, de la misma vecindad, una casa de cal y canto, junto con un solar que mide 22 varas de frente y 97 y media varas de fondo, linda al oriente con la Calle de San Francisco de Paula, al sur con casa y solar de María de la Barreda, al poniente con solar de la casa que vende, con Juan Alonso de Castro, Miguel Chávez y solar del Capitán Manuel de Olmedo, y al norte con solar y casa de Juana de Rivera, mujer legítima de Pedro Bravo de Alarcón, dicha venta la hace en 1, 000 pesos de oro común.
Doña Lucía Josefa Ortíz de Zárate, viuda de José Mateo Rubio Roso, vecina de Jalapa, albacea y tutora de sus hijos, otorga que cede y traspasa a su hijo don Tomás Rubio Roso, una casa ubicada en la calle del Ganado, la cual mide 19 varas y 3 cuartas de frente, por donde linda de su costado oriente con casas de don José Mariano del Valle; al sur con solar de Juana de Rivera, viuda de Pedro Bravo de Alarcón; al poniente con solar de los herederos de Domingo de Ochoa; y al norte con otra casa y solar que le quedó a la otorgante. Cuya adjudicación hace por la cantidad de 817 pesos y medio real.
Don Tomás Rubio Roso, vecino del pueblo de Jalapa, vende a don Nicolás Manuel Fernández, de la misma vecindad, una casa que linda al oriente con la calle del Ganado y casa de don José Mariano del Valle, al sur con casa y solar de Juana de Rivera, viuda de Pedro Bravo de Alarcón, al poniente con solar de los herederos de Domingo de Ochoa; y al norte con otra casa y solar que quedó de los bienes de su difunto padre, don José Mateo Rubio Roso, dicha venta la hace en la cantidad de 700 pesos.
Pedro Bravo de Alarcón, natural y vecino del pueblo de Jalapa, hijo legítimo de los difuntos Juan Bravo de Alarcón y María Antúnez de Guevara, casado legítimamente con doña Juana de Rivera, su legítima esposa, a la cual otorga poder para testar y nombramiento de albacea, y como herederos designa a Francisca Javiera y Juana Teresa, hijas legítimas de ambos.
Doña Juana de Rivera, vecina de este pueblo de Jalapa, hija legítima de don Julián Hernández y doña Eugenia Hernández, difuntos, viuda de Pedro Bravo de Alarcón, otorga su testamento donde menciona sus bienes y nombra como albaceas testamentarias y herederas universales a Francisca Javiera Bravo, viuda de Andrés Basilio, y Teresa Bravo, sus hijas legítimas.
Testamento de Lázaro de Rivera, cirujano, vecino de este ingenio, propiedad de Don Antonio de Orduña Loyando, natural [ciudad]de Valencia, en los reinos de Castilla, hijo legítimo de Juan de Rivera y de Antonia Crespa, difuntos.
Juana de Rivera, vecina del pueblo de Jalapa, con licencia expresa de su marido Pedro Bravo de Alarcón, otorga carta de libertad a una esclava mulata, cocha, nombrada Antonia de la Cruz, criolla de 40 años, sujeta a servidumbre, quien por su valor real ha entregado a la otorgante 100 pesos.
Testamento de Don Francisco de la Peña, vecino y natural de Naolinco, que con su poder hizo su esposa Doña Juana de Rivera.