María de Castro y Lorenza Fernández, vecinas de Jalapa, venden a Isabel María de la Gasca, de la misma vecindad, un pedazo de solar que mide 57 varas y media de largo y 45 de ancho, colinda con calle abajo que va a San Francisco, con solar de Juan Prieto, en su remate linda con solar de Francisco Díaz de la Cueva y por el frente con solar de Antonia de Rivera. La venta se hace libre de censo, hipoteca o cualquier otra enajenación, en 18 pesos de oro común que se dan por entregados.
Testamento de Francisco Díaz de la Cueva, vecino de Jalapa, hijo legítimo de Juan Díaz de la Cueva y de Catalina Pérez de Villanueva, vecinos que fueron de este pueblo de Jalapa, de donde es natural el otorgante.
El Capitán Don Carlos de Sámano y Quiñones, dueño del ingenio nombrado San Miguel Almolonga, como tutor y curador de Diego de Aviñón, mulato libre, de 17 años de edad, lo pone por aprendiz en el oficio de herrero con Francisco Díaz de la Cueva, vecino de Jalapa, por tiempo de 4 años que corren desde hoy día de la fecha, durante los cuales le ha de tener en su casa, darle de comer,vestir, cama, curarlo y enseñarle dicho oficio; y cumplidos los 4 años, le dará un vestido de paño ordinario ( capote. ropilla, calzones, un sombrero, zapatos, camisa, medias) y un jubón de cotense.
Antonio Grajales Vela, vecino de Jalapa, natural de la ciudad de Jerez de la Frontera, en los reinos de Castilla, hijo legítimo del Capitán Don Pedro Grajales Vela y Gatica y de Doña María Ibáñez Palomino Rendón, difuntos, dio su poder cumplido a su yerno Francisco Díaz de la Cueva y a sus hijos Ana Grajales Vela, Pedro Grajales Vela y Juan Grajales Vela, vecinos de Jalapa, y del pueblo de Naolinco, para que en su nombre hagan y ordenen su testamento, con las declaraciones, mandas, legados y obras pías que les tiene comunicados.
Domingo de Cueva, vecino del pueblo de Jalapa, hijo legítimo de los difuntos Francisco Díaz de la Cueva y Ana de Grajales, realiza testamento, en el cual nombra como albacea a su legítima esposa Petrona Josefa Grajales, vecina de este pueblo y como sus herederos a sus hijos legítimos Urbano José, Polonia y Bernabela Antonia.
María de Castro y Lorenza Fernández, vecinas de Jalapa, venden a Pedro Montiel, de la misma vecindad, un pedazo de solar de 68 varas de largo, que colinda con solar y casa de Francisco de Pozos, más abajo con solar y casa de Francisco Díaz de la Cueva, por otro lado con solar y casa del otorgante. La venta se hace libre de censo, hipoteca o cualquier otra enajenación, en 60 pesos de oro común.
Para la dicha información, ante Don Antonio Rosel y Lugo, Alcalde Mayor de Jalapa, pareció Francisco Díaz de la Cueva, español, vecino de Jalapa, del cual recibió juramento y dijo conoce a Don Alonso Gutiérrez de Ceballos, conoció al Lic. Juan de Vera Betancurt, y sabe falleció debajo de la disposición del poder que se le ha mostrado porque antes de morir le otorgó en su entero juicio, y no lo lo firmó por la gravedad de su enfermedad.
Juana del Moral, viuda de don Francisco Díaz de la Cueva, vecina de este pueblo, declara que su marido recibió la cantidad de 20 pesos, por pago de un solar que vendió a don Agustín Hernández en el año de 1709, el cual mide 20 varas de frente y 20 varas de fondo, linda con solar que fue de Pedro Montiel y de Isabel Montiel, al oriente con casa de Francisco de Ochoa, al sur con solar de doña Isabel Fernández de la Calleja y al poniente con casas de la otorgante.