Tomás de Rojas, hijo de Juan de Rojas, dueño de carros, vecino de la ciudad de los Ángeles, manifestó llevar en los carros de su padre que dirige hacia la Nueva Veracruz, los indios e indias siguientes: Miguel, Capitán, viudo; Lucas, su hijo, muchacho; Diego, ladino, y su mujer Catalina; Melchor y su mujer Inés; Juan Francisco, soltero; Diego, viudo; Melchor, su hermano, soltero; Diego, muchacho; Francisco, muchacho; Agustín, soltero; Juan soltero; Diego y María, su mujer; Lázaro y Juana, su mujer; María, india soltera; Isabel, soltera; María, soltera. Asimismo, el corregidor le notificó no servirse de ellos contra su voluntad y pagarles por su trabajo.
Tomás de Rojas, hijo de Juan de Rojas, dueño de carros, vecino de la ciudad de los Ángeles, manifestó dirigirse hacia la Nueva Veracruz y llevar en servicio de sus carros a los siguientes indios e indias: Miguel y Francisca, su mujer; Lucas, soltero; Diego y Catalina, su mujer; Juan Diego, soltero; Melchor e Inés, su mujer; Nicolasillo, muchacho; Agustincillo, soltero; Dieguillo, soltero; Juan, soltero; Juan, muchacho, soltero; Juan, indio, soltero; Juan y Ana, su mujer; Diego y Jerónima, su mujer; Melchorillo, muchacho; Juana, india, viuda. Asimismo, el corregidor le notificó que a los indios debe dársele buen tratamiento, no servirse de ellos contra su voluntad y pagarles por su trabajo.
Ante el Corregidor don Antonio de Monroy Figueroa, compareció Tomás de Rojas, dueño de carros, quien manifestó llevar en ellos 50 pipas de vino, en virtud de dos certificaciones firmadas por los jueces oficiales reales en la Nueva Veracruz, el 29 de diciembre de 1638, para entregar en la ciudad de México al Capitán Matías Rodríguez y a don Juan de Montemayor, cuya imposición monta 1 250 pesos que quedaron metidos en la Real Caja.
Ante el corregidor compareció Tomás de Rojas, dueño de carros, quien manifestó llevar en ellos 14 pipas de vino en virtud de [roto], en la Nueva Veracruz, el 28 de marzo de este año, 10 de ellas para entregar en México a Martín de Chavarría, y las 4 en la ciudad de los Ángeles a Juan García de Jerez, cuya imposición monta 350 pesos que quedaron metidos en la Real Caja del corregidor.\n