Don Antonio de Monroy Figueroa, Regidor de la ciudad de México, Corregidor en este partido, Juez de Caminos y de Registros, dijo que por ausencia y falta del escribano público propietario, es necesario nombrar escribano que haga cuenta de las comunidades, por lo que nombra por tal a Miguel Méndez Ferrera, vecino de este pueblo.\n
Don Antonio de Monrroy Figueroa, Regidor de la ciudad de México y Corregidor por Su Majestad de este partido, Juez de Caminos y de Registros y de los Reales Tributos, dijo que por cuanto es necesario para las causas y cosas que en su juzgado haya persona que entienda y hable la lengua mexicana, por lo que nombra como intérprete a Marcos de Espina, quien aceptó y obligó sus bienes habidos y por haber.\n
Don Antonio de Monroy Figueroa, Corregidor por Su Majestad en este partido, Juez de Caminos y de Registros y de la visita y castigo de ellos, dijo que tuvo noticia de la llegada de un arriero que desembocó por el paso de la Angostura y que había trasversado el camino huyendo de la visita que se le hace a las recuas y cata de lo que llevan en ellas, debido a la nueva imposición de los 25 pesos a la grana y plata que suben a la Nueva Veracruz o bajan de ella y los indios y otras personas que traen en su servicio, lo que deben manifestar en este oficio y registros de Orizaba y Jalapa, conforme a ordenanza de los Señores Virreyes, para lo cual mandó a un ejecutor a que trajese ante él al dicho arriero y sus mulas para que hiciera la manifestación, y habiéndole traído ante el dicho corregidor declaró llamarse Domingo Álvarez, vecino de la villa de Córdoba, ser dueño de recua y trajinar con ella de la Veracruz a Tehuacán y a otras partes donde se le ofrece, asimismo manifestó que viene con 11 mulas de aparejos cargadas de trigo del pueblo de Tehuacán y que en su avío trae consigo dos hijos suyos llamados Gregorio y Domingo, no trayendo ningún indio, cuyo trigo declaró es para comer en su casa y para vender y que las 11 mulas junto con las de silla suman 14, las cuales compró en esta jurisdicción a don Gaspar de Rivadeneira, a Francisco Álvarez y a Juan González; también fue notificado por el corregidor que al día siguiente debe presentar testimonio donde se indique que pagó el alcabala de dichas mulas y las alcabala en la Nueva Veracruz.
Don Antonio de Monroy Figueroa, Corregidor por Su Majestad de este partido de Orizaba y sus sujetos, Regidor de la ciudad de México, Juez Cobrador de los Reales Tributos de Su Majestad y alcabalas en esta jurisdicción y partidos de su rendimiento, Juez Comisario de este nuevo camino y de las bestias de carros, recuas y del castigo de ellas, y de registros de ganado mayor y menor; dijo que por cuanto se le entregaron instrucciones y ordenanzas en virtud de su título que datan desde el tiempo del Marqués de Villamanrique, Virrey de esta Nueva España, entre las cuales hay una orden que prohíbe a los carreteros, arrieros y chirrioneros bajar o poner en camino desde este pueblo de Orizaba a la Nueva Veracruz, o pueblos cercanos a ella, a indios en servicio de los carros y recuas, desde 1 de junio de cada año hasta el otro día después de San Francisco, no pudiendo entrar en el dicho camino ni bajar indios por el riesgo que corren y las muchas aguas, pues han muerto muchos en este tiempo como consta de dicha ordenanza, por tal motivo ordena que todos los dueños de carros, carretas y recuas manifiesten bajo juramento ante el escribano público, los indios que traen en su servicio y en el tiempo vedado se les notifique de la ordenanza.
Ante Francisco Miguel Ferrera, Teniente de Corregidor, por ausencia de don Antonio de Monrroy Figueroa, se presentó Francisco Vázquez, vecino y mercader de este pueblo, quien manifestó 48 pesos de azúcar, jabón, aceite y candelas que le trajeron de la ciudad de los Ángeles para vender en su tienda.\n
Ante don Antonio Monroy y Figueroa, Corregidor y Juez de Caminos, compareció Andrés Bernal, dueño de recua, quien manifestó llevar en ella 2 pipas de vino y 12 botijas en 12 barriles, las 2 pipas en virtud de dos certificaciones firmadas en la Nueva Veracruz el 23 de octubre de 1638, para entregar en México al Capitán Vicente de España y al Contador Martín de Rivera, cuya imposición monta 62 pesos que quedan metidos en la Real Caja.\n
Ante don Antonio de Monroy [y Figueroa], Corregidor, compareció Nicolás García, a efecto de llevar a la ciudad de los Ángeles, 51 pipas de vino en virtud de cuatro certificaciones firmadas en la Nueva Veracruz el 25 de octubre de 1638, para entregar a don Juan Calderón, a don Juan Ramírez, a Diego Sánchez de Sosa y a Sebastián de Prado, cuya imposición monta 1 275 que quedan metidos en la Real Caja.\n
Ante el Corregidor don Antonio de Monroy Figueroa, compareció Francisco Rodríguez, dueño de recua, quien manifestó llevar en ella 12 arrobas de vino en virtud de una certificación firmada por los jueces oficiales reales en la Nueva Veracruz, el 13 de este mes y año, para entregar en México al Capitán Luis de Amezquita, cuya imposición monta 12 pesos que quedaron metidos en la Real Caja.\n
Ante el Corregidor don Antonio de Monroy Figueroa, compareció Juan Muñoz Redina, dueño de recua, quien manifestó llevar en ella 10 pipas y 1/2 de vino en 66 barriles al puerto de Acapulco, en virtud de una certificación firmada por los jueces oficiales reales en la Nueva Veracruz, el 6 de marzo de este año, para el apresto y despacho de las naos que este año han de ir a las Islas Filipinas.\n
Ante el Corregidor Antonio de Monroy Figueroa compareció Joseph [José] Martín, dueño de recua, quien manifestó llevar en ella 50 botijas de vino, en virtud de una certificación firmada por los jueces oficiales reales en la Nueva Veracruz, el 15 de este presente mes y año, para entregar en Tehuacán a [roto] Francisco Marín Quiñones, cuya imposición monta 50 pesos que quedaron metidos en la Real Caja del corregidor.\n