Vicente Rodríguez Cabaco, vecino de este ingenio, por ausencia de los 3 albaceas nombrados en su testamento, designó por su albacea a Juan García Soler, de la misma vecindad, para que aconteciendo su fallecimiento haga inventario de sus bienes.
Juan García Soler, y su esposa Josefa Hernández de la Higuera, vecinos del Ingenio Grande, propiedad de Don Sebastián de la Higuera Matamoros, venden a Aldonza de Vargas, vecina de Jalapa, viuda de Luis de Aguayo, una esclava negra nombrada Josefa, criolla del dicho ingenio que hubieron del Capitán Don Sebastián de la Higuera en calidad de dote, de 16 años de edad, libre de hipoteca, empeño y enajenación sin asegurarla de ninguna tacha, vicio, defecto ni enfermedad, por el precio de 300 pesos de oro común.
Catalina de León, soltera, vecina de Jalapa, hizo gracia y donación a Juan García Soler, vecino de este pueblo de Jalapa, de un pedazo de solar, ubicado en una calle que sale a la Calle Real y viene a la plaza, libre de censo e hipoteca, de 43 varas de frente y 27 de largo, linda con casa de la otorgante y con casa de Juana de Bonilla, viuda.
Doña Aldonza de Vargas, viuda de Luis de Aguayo, vecina de Jalapa, declaró que habrá tiempo de 4 años compró a Juan García Soler, vecino de este pueblo, una negra criolla nombrada Josefa, de 20 a 21 años de edad; pero en realidad dicha negra pertenece a su hija Doña María de Vargas porque ella le dio el dinero para su compra.