Alonso de Paz, labrador, dijo que Rodrigo de Viveros, Caballero del Señor Santiago, le tiene arrendada la estancia y tierras de labor que le dicen Estapa [sic], por tiempo de 9 años, las cuales cede en la misma vía y forma a Juan de Torres. En pago dará 400 fanegas de trigo y 121 pesos de oro común.
Juan de Torres, residente en la labor de Estapa, se obliga a pagar a Esteban de Carvajal, vecino de la ciudad de los Ángeles, 380 pesos de oro común, los cuales son por razón de 200 fanegas de trigo, a peso fanega; por un caballo blanco del hierro que está al margen de esta escritura, en 50 pesos; 16 vacas de diferentes hierros y colores, de a 4 pesos cada una; por 5 potros a 10 pesos cada uno; y la resta que son 16 pesos que el susodicho le dio en reales.
Mandamiento del Rey dirigido a Juan de Orfanel, Corregidor del pueblo de Maltrata, para que no eche ni destierre de dicho pueblo a Juan de Torres, en virtud de que en un auto con fecha de 21 de octubre de 1598, lo desterró por causar entre los vecinos y naturales muchos daños, revueltas, escándalos, pendencias y alborotos que provocaron pleitos y marañas a los indios entre los españoles, aconsejándoles echen derramas entre los naturales y por otras ofensas hechas en servicio de Dios, a cuyo auto presentó apelación Juan de Torres, quien se dijo ser español y no mestizo, nacido en la ciudad de los Ángeles, hijo de Francisco Hernández de Torres y de Ana de Guzmán, vecinos que fueron de la dicha ciudad y naturales de Zamora en los reinos de Castilla, además de estar casado en el pueblo de Maltrata con Juana Rodríguez, española nacida en el mismo pueblo, hija de Catalina Rodríguez y Martín Buchan, español, declarando que ninguna de las causas que ha fundado el corregidor son verdaderas.
Ante el Capitán Gregorio de Arostegui, Alcalde Mayor, se presentó petición de doña Beatriz de Messa [Meza] y Bela [Vela], viuda y vecina de este pueblo. En dicha documento la compareciente relata que envió unas mulas a la Nueva ciudad de la Veracruz con Juan de Torres, mulato libre, vecino de este pueblo, para que las cargara de géneros de flotas. Estando en la ciudad de la Veracruz, mientras el susodicho preparaba unas cargas de aceite, se presentó Francisco de Acevedo, vecino de la misma, y le entregó dos mulas cargadas de aceite, pertenecientes a Nicolás Hernández Cimapan, vecino de este pueblo, para que las llevara a su cargo, junto con las suyas, y entregara a sus dueños en la ciudad de la Puebla. Debido a las lluvias, y por temor a que los ríos por el Camino Real estuvieran llenos de agua, se dirigió por el camino que va al pueblo de San Antonio; y en el paraje llamado “Las dos Puentes”, una de las mulas del dicho Nicolás Hernández cayó al río, la cual murió y la carga no apareció; y prosiguieron su viaje hasta la Puebla. En dicha ciudad entregaron la carga a sus dueños, y “por las 9 arrobas de aceite que se perdieron en el río le escalfaron de sus fletes 7 pesos por cada arroba de aceite”, siendo así que éste no debía pagarlo, sino el dicho Nicolás Hernández. Por esa razón ha requerido al susodicho para que le pague, pero éste no lo ha querido hacer, argumentando que primero le tiene que pagar la mula que se le ahogó. Y para que conste solicita le reciba la información de lo que refiere en este pedimento.
Don Juan de Torres[Juan Torres], vecino de San Andrés Chalchicomula, se obligó a pagar a la Masa General de la Puebla de los Ángeles, 224 pesos 6 tomines y 4 granos de oro común, por otros tantos que valieron y montaron 324 fanegas de maíz, a 9 reales la carga; 100 fanegas de cebada, a peso la carga, que son de la Hacienda de Alonso Pérez de Alamilla[Alonso Pérez de Alamillo] nombrada San Diego, doctrina de San Andrés Chalchicomula, del diezmo del año pasado de 1680, que el otorgante compró al Lic. José de Siles, presbítero, colector de diezmos, para fin del mes de diciembre del presente año.
Doña Catalina de Estrada, vecina de San Andrés Chalchicomula, y Juan de Vegil, vecino de la provincia de Tepeaca, juntamente de mancomún, dieron en arrendamiento al Alférez Don Juan [de] Torres, vecino de dicho pueblo, una hacienda de labor nombrada San Andrés, ubicada en la referida jurisdicción, con sus tierras, entradas,salidas, pastos, aguas, abrevaderos y aperos, por tiempo de 9 años, a partir del 16 de febrero de 1681, al precio de 300 pesos anuales.
Juan Torres, carretero, vecino de México, se obliga de pagar a Diego Rodríguez, vecino de Otumba, 400 pesos de oro común que son el precio de 50 novillos.
Comparecieron María Basilia, María Gregoria, María Catarina Sánchez, esposa la segunda de Juan Torres y la tercera de Manuel Bonifacio ambas con licencias previas de sus esposos, José Rafael Sánchez y el señor Manuel María Quiroz, curador de la menor María Manuela Sánchez. Señala María Basilia, que su señora madre doña Basilia Martínez, viuda de don Gregorio Sánchez, falleció bajo memoria simple, y de conformidad con lo que aquella dispuso se dividieron los bienes previo avalúo de la casa, el cual ascendió a 200 pesos como lo acreditaron ante el señor alcalde segundo de esta ciudad don Pascual Campomanes. Que en consecuencia ha entregado a su hermana Gregoria y a sus sobrinos María Catarina, José Rafael, y al señor curador de María Manuela Sánchez sus respectivos haberes, y percibido lo que a ella corresponde. Siendo por el valor de la casa en los términos siguientes: 66 pesos 5 reales 4 granos a María Gregoria, 22 pesos 1 real 9 granos a María Catarina, e igual cantidad a José Rafael y otra tercera al señor curador de María Manuela, hijos los tres del finado Marcelo de los Santos Sánchez, su hermano, quedando la relacionante con la casa de pared cubierta de madera y teja, por el valor de los citados 200 pesos en que se le adjudica, por lo deteriorado que se encuentra. Los comparentes, otorgan que adjudican a María Basilia, la casa enunciada, que está situada en terrenos del común de indígenas de esta ciudad a orillas del camino principal que sube para la Garita que llaman de México, haciendo frente al sur con dicho camino, y por los costados de oriente y poniente como por su fondo al norte linda con terrenos de la misma comunidad.
ÁNGEL DE OCHOA, ESCRIBANOMelchor del Moral, vecino de Jalapa, dio carta poder a Juan Torres, vecino de México, para que en su nombre cobre 45 pesos de oro común a Lázaro de Moya.
El Alférez Juan [de] Torres, vecino de San Andrés Chalchicomula, dijo tener en arrendamiento una hacienda de labor junto a San Andrés Chalchicomula nombrada San Andrés, la cual traspasó a Gabriel Fernández de Lara, vecino de dicho pueblo, por tiempo de dos años, al precio de 300 pesos de oro común.