Pasó para la ciudad de Veracruz la cuadrilla de Alonso Martín de Salas, con la infantería y despacho de flota.
El dicho Corregidor [Gaspar Asencio Cornejo] visitó los carros de Alonso Martín de Salas, vecino de México, que vienen de la ciudad de la Veracruz, en los que halló a toda la gente, a excepción de Dieguillo, soltero, y Juan, muchacho, que huyeron.
El dicho Corregidor [Gaspar Asencio Cornejo], visitó los carros que lleva Alonso Martín de Salas, que bajan a la ciudad de la Veracruz, en cuyos carros halló a la gente siguiente: Miguel Martín, de México, y Magdalena su mujer; Jusepillo, su ayudante; Pablo, soltero, Dieguillo; Juan Pinones [Piñones], soltero; Juan y María, su mujer; Pedro y María, su mujer; Juan, muchacho; Juan Marcos, de México, y Melchora su mujer; Juan y María su mujer; Francisco y María, su mujer; Juan Junco; Pablo de Huesca, de la Puebla; Verónica, viuda; Juan Pablo; Gabriel y Francisca, su mujer; Francisco y María, su mujer; Francisco y Juana, su mujer; y Gasparillo, soltero.
Alonso Martín de Salas, dueño de sus carros de bueyes, vecino de la ciudad de México, se obliga a pagar a don Gabriel de Moscoso, Juez por Su Majestad de este nuevo camino y de la visita de carros y recuas, 112 pesos de oro común los cuales son y proceden por haber bajado con sus carros e indios a la ciudad de la Veracruz en tiempo prohibido.
Alonso Martín de Salas, dueño de sus carros de bueyes, vecino de la ciudad de México, se obliga a pagar a Francisco Miguel Ferrera, 300 pesos de oro común, los cuales son y proceden por veinticinco novillos a 12 pesos cada uno.