Antonio de Dueñas, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, dio su poder cumplido a Lucas Cardeña, vecino de Jalapa, para que representando su persona lo pueda obligar y ofrecer por fiador a Francisca Ramírez, viuda vecina de dicho pueblo, a que la susodicha cumplirá el arrendamiento que tiene hecho a Don Antonio de Orduña sobre la estancia de ganado mayor nombrada Espanta Judíos.
Francisca Ramirez, viuda de Francisco de Orduña Castillo, tutora de sus menores hijos, dio poder, cesión y traspaso en causa propia, al Lic. Don Juan de Bañuelos Cabeza de Vaca, beneficiado del partido de Jalapa, para que en su nombre cobre y reciba del Capitán Don Antonio de Orduña Loyando, dueño del ingenio San Pedro Buenavista, residente en la ciudad de México, 499 pesos y 4 tomines de oro común; y una vez cobrados, los haya y tome para si, por razón de otros tantos que le ha dado en reales de contado.
Francisca Suero Zavala, viuda de Bernardo Velásquez, vecina del pueblo de Jalapa, de una parte y por la otra Agustín Zavala y María Velázquez Zavala, viuda, de la misma vecindad, herederos del mencionado Bernardo, su padre, en concurso de Bernabela Antonia, viuda vecina de la Nueva Veracruz y Lorenza, soltera mayor de 25, ausentes, hermanos, prestando voz a los ausentes, venden a Sebastián Barradas, una casa de piedra, que linda con solar de Francisca Ramírez, con solar y casa que fue de Diego Sánchez, difunto, hace frente con el manantial de agua llamado Techacapa y con la Calle Real que sale de este pueblo para la Veracruz. La venta se hace en 600 pesos, 100 de ellos los ha recibido y los 500 restantes los ha de pagar de 100 pesos por cada viaje que haga con su recua cargada de la Ciudad de la Veracruz a la de México, Puebla o Tlaxcala.
Doña Francisca Ramírez, para la información que tiene ofrecida en nombre de Antonio de Orduña Castillo, su hijo menor, presentó por testigo a Don Juan Rodríguez de Bonilla, español, vecino de Jalapa, del cual habiendo recibido juramento, dijo que la Hacienda de Espanta Judíos es muy considerable y de mucho aprovechamiento; en ella, Francisco de Orduña Castillo, padre del dicho Antonio de Orduña, adquirió mucho caudal, y piensa que el menor tendrá utilidad al conseguir su arrendamiento.
Doña Francisca Ramírez, viuda de Francisco de Orduña Castillo, vecina de Jalapa, como tutora y curadora de sus menores hijos, confesó que el Capitán Don Antonio de Orduña Loyando, dueño del ingenio San Pedro Buenavista, le ha dado y pagado en reales, y libranzas suyas, ciertas cantidades de pesos, en una de 200 pesos que dio a Diego Alonso de Villasana, su yerno, por cuenta de la legítima paterna de Doña Agustina de Orduña Castillo; y otra, que para dicha cuenta le da de 211 pesos, que ajustadas las cuentas y réditos le restaba debiendo el referido Capitán de una escritura de 4946 pesos y 5 tomines, fechada el 31 de diciembre de 1655 en el ingenio La Santísima Trinidad, de los cuales hoy se dio por pagada y satisfecha a su voluntad.
Doña Agustina de Orduña Castillo, hija legítima y heredera de Don Francisco de Orduña Castillo, difunto, y de Doña Francisca Ramírez, que hoy vive en este pueblo, mujer legítima de Diego Alonso de Villanueva, vecino de Naolinco, dio su poder cumplido a su esposo para que en su nombre pida, reciba y cobre de cualesquier personas, la parte o partes que se le restare debiendo, y para que pueda administrar todos su bienes raíces, muebles y semovientes.
Don Antonio de Orduña Loyando, vecino de esta provincia, se obligó a pagar a Francisca Ramírez, viuda de Francisco de Orduña Castillo, tutora de sus menores hijos, 4946 pesos y 5 tomines los 1500 de ellos por cláusula del testamento de su abuelo Francisco de Orduña Castillo, los 3446 pesos y 5 tomines, por las mejoras que el susodicho hizo en la estancia de ganado mayor nombrada Espanta Judíos; los cuales dará cuando los menores tengan edad suficiente y en tanto la cumplan, pagará a la dicha Francisca Ramírez, 247 pesos y 1 tomín anuales, que corresponden al 5% de la citada cantidad.
Alonso de Neira Claver, escribano público y vecino de Jalapa, vende a Francisca de Guzmán, viuda de segundo matrimonio de Diego Pérez, vecina de este pueblo, un solar que hubo y heredó de Luisa Ordóñez, esposa y albacea que fue de Manuel Rodríguez de Maya, difuntos, donde la susodicha hoy día tiene labrada una casa de su vivienda, y está ubicado en la Calle Real que va para la Nueva Veracruz; linda por un lado, con solares de los dichos difuntos que hoy son de Juan Díaz de la Cueva; y por la otra, con solar que fue de los citados difuntos que hoy posee Juan de la Cruz, mestizo; hace frente, calle en medio, con casas de Francisca Ramírez, viuda de Francisco de Orduña Castillo; libre de censo, hipoteca y otra enajenación, por el precio de 15 pesos de oro común, horros de alcabala.
Doña Francisca Ramírez, viuda de Francisco de Orduña Castillo, tutora y curadora de sus menores hijos, y entre ellos Antonio de Orduña Castillo, mayor de 20 años y menor de 25, pidió a Don José de la Higuera Matamoros, Alcalde Mayor de Jalapa, mande recibir información acerca de la utilidad que se le sigue a su referido hijo, el poder arrendar con otros de sus hermanos la Hacienda de Espanta Judíos, propiedad de Don Antonio de Orduña Loyando.
Doña Francisca Ramírez, para la dicha información presentó por testigo a Don Alonso Díaz de la Cueva, oficial de sastre, vecino de Jalapa, quien dijo conocer a los contenidos en esta causa y como criollo de esta jurisdicción, sabe que la Hacienda nombrada Espanta Judíos del Capitán Don Antonio de Orduña Loyando, tanto para su dueño como para los arrendatarios las ganancias han sido considerables, y no duda de la utilidad que se le seguiría al menor Antonio de Orduña Castillo, el conseguir su arrendamiento.