Se tomó la razón de 35 pipas de vino en 210 barriles, que don Bartolomé de Pino de Oro remite a México, en recua de Amaro Ruiz, vecino de la Puebla, para entregar a Domingo de Torres; asimismo lleva 5 pipas de aguardiente que el Alguacil Mayor Juan de Castro remite para el susodicho.\n
Se tomó la razón de 80 pipas de vino, que lleva Agustín Ramón Guzmán en la cuadrilla de carros de su padre Francisco Ramón Guzmán, en virtud de dos certificaciones de los Jueces Oficiales Reales de la Veracruz, Contador el Alférez Mayor Martín de Artadia y Vertiz y Tesorero Juan de Castro, para entregarlas en México 8 de ellas a Matías Rodríguez de Olivera, y las 72 a Pedro de Severriche.\n
Se tomó la razón de 5 pipas de vino en 30 barriles, que el Alguacil Mayor de la Veracruz Juan de Castro remite a Tlaxcala, bajo el cargo de Francisco Catalán en la recua de su amo el Capitán Juan González de Olmedo, para entregar a Juan Martínez de Aguayo.\n
Diego de Landa, en nombre de su parte, presentó por testigo a Don Juan de Castro, vecino de Jalapa, y preguntando al tenor del pedimento antes mencionado, dijo que satisfaciendo el dicho Don José de Ceballos y Burgos con 5000 pesos a los herederos menores, se le podrían hacer la cesión traspaso de las 9 caballerías, 2 sitios de ganado menor y la merced del agua del Salto de Naolinco, ubicados en términos de Naolinco y Tonayán.
El Capitán Don José de la Higuera Matamoros, Alcalde Mayor de Jalapa, dio en empeño al Capitán Don Francisco García López, que lo es de la gente del Batallón de Milicias de esta jurisdicción, vecino de Jalapa, un esclavo negro nombrado Juan de Castro, de 24 años de edad, criollo del Ingenio de La Santísima Trinidad; hijo legítimo de Antonio de Castro, chino, y de Teresa, negra criolla, difuntos, esclavos que fueron de dicho ingenio; para que le ayude y le sirva en lo que quisiere, por razón de 400 pesos de oro común que le presta en reales; y por este préstamo, le ha de servir durante seis meses, a partir de hoy día de la fecha, y cumplidos, le ha de volver los 400 pesos.
El Capitán Don Nicolás Flores Altamirano, dueño del ingenio San Miguel Almolonga, dijo que por cuanto firmó una cédula por 495 pesos de oro común, en compañía de Juan de Castro, vecino de la Nueva Veracruz, en favor de Don Francisco de los Santos, difunto, vecino que fue de Jalapa; y por la división que se hizo de sus bienes entre su mujer y sus herederos, les cupo de porción y herencia paterna 481 pesos 7 tomines y 4 granos de oro común, a Nicolás de los Santos y a Juana de los Santos, hijos legítimos del dicho difunto. Y poniéndolo en efecto, por la presente escritura, Don Nicolás Flores Altamirano se obligó a pagar dicha cantidad en esta forma: 100 pesos un tomín y 10 granos a Nicolás de los Santos; a Juan de los Santos 127 pesos un tomín y 10 granos; a Francisco de los Santos 127 pesos un tomín y 10 granos; y a Juana de los Santos, otros 127 pesos un tomín y 10 granos, los cuales suman la partida que les cupo de la herencia de su padre, y en el interín que los cobran, les pagará de réditos el 5 por ciento anual a cada uno de los herederos.
Don Juan de Castro, para la dicha información presentó por testigo a Don Domingo de Oliver, español, vecino de Jalapa, y siendo preguntado, dijo que conoció a José López Osorio, a sus padres Don José López Osorio y Doña Francisca Domínguez de Arellano, los cuales fueron marido y mujer legítimos, y en su matrimonio procrearon como tal hijo a José López Osorio; no conoció a sus abuelos paternos, pero sí a sus abuelos maternos Don Alonso Domínguez y Doña Felipa de Arellano, que fueron españoles, cristianos viejos y limpios de toda mala raza de moros, judíos, ni de los nuevamente convertidos a nuestra Santa Fe Católica, ni penitenciados por el Santo Oficio de la Inquisición.
Para la dicha información, Don Juan de Castro, presentó por testigo al Capitán Don Lorenzo Romero Jurado, español, vecino de Jalapa, y siendo preguntado dijo que conoció a José López Osorio, a sus padres Don José López Osorio y Doña Francisca Domínguez de Arellano, su legítima mujer, y en su matrimonio tuvieron y criaron por su hijo legítimo a José López Osorio; y cuanto a la línea paterna, no conoció a sus abuelos; pero en relación con la materna, conoció a Don Alonso Domínguez y a Doña Felipa de Arellano, y sabe que sus padres y abuelos todos fueron españoles legítimos, cristianos viejos y limpios de toda mala raza.
Francisca de Pases, Josefa de la Cruz y Gregoria Bautista, vecinas de Jalapa, dieron carta de libertad a Sebastiana Maldonado, negra criolla de Jalapa, en virtud de que su marido Juan de Castro, pardo libre, vecino de la nueva Veracruz, les ha pagado 300 pesos de oro común, en esta manera: 100 pesos en reales de contado, y los 200 pesos restantes, en un plazo de 18 meses, a partir de hoy día de la fecha.
El Bachiller José Mariano de Rocha, Clérigo Presbítero, Teniente de Cura de la antigua parroquia de Jalapa, otorga poder general a don Juan de Castro, vecino de la ciudad de la Puebla, para que cobre de manera judicial o extrajudicial, todas las cantidades de pesos, oro, plata, joyas, esclavos y otros géneros que le deban.