Luis Muñoz Bravo, Escribano Público de esta provincia, vende a Payo Patiño Dávila, Corregidor por su Majestad de esta provincia, una esclava negra llamada Polonia, de edad de 13 a 14 años entre bozal y ladina de tierra Angola, venida en la flota que al presente está en el puerto de San Juan de Ulúa, cuya esclava vende en precio y contía de 315 pesos de oro común.\n
Ante Payo Patiño Dávila, Corregidor de esta provincia, pareció Francisco de Velasco en nombre y por poder de don Rodrigo de Vivero, para pedir se respete la presente Real Provisión, misma que dicho Corregidor tomó entre sus manos, y besó, diciendo que se acatará lo ordenado en la dicha Real Provisión, y mandó se notifique al administrador Felipe de la Cueva [y de Herrera]. La Real Provisión está dirigida a los corregidores de la provincia de Tequila y demás justicias, con respecto al pleito que se ha tratado en la audiencia y cancillería de la ciudad de México, por una parte entre Baltazar de Cabrejas y otros acreedores de don Rodrigo de Vivero. Asimismo, el dicho don Rodrigo de Vivero, de la otra parte, sobre cantidades de pesos de oro por que le tienen ejecutado el ingenio de Orizaba y tributos del pueblo de Tecamachalco de su encomienda, en que fue tercer opositor Martín de Bermeo, pretendiendo ser preferido y se le pagase primeramente las cantidades de maravedí y pesos de oro que a él le debía, ordenándose que dicho ingenio de Orizaba, sus anexos, pertrechos y tributos del pueblo de Tecamachalco, se pusiesen en depósito en persona que los administrase y que los frutos procedido de todo ello se pusiesen en depósito general de la audiencia.
Bartolomé de Santander, mayoral de la estancia de vacas de Hernán Gerónimo de Santander, se presentó ante Payo Patiño Dávila, Corregidor, para solicitar el registro de una partida de ganado que trae de dicha estancia para las carnicerías de la ciudad de los Ángeles, y bajo juramento declaró llevar 1000 reses, 800 del hierro de dicha estancia y las 200 del hierro de Hernán Ramírez.\n\n
Ante Payo Patiño Dávila, Corregidor por Su Majestad de esta provincia, pareció Bartolomé Martín, para registrar una partida de ganado vacuno de la estancia de Gaspar de Rivadeneira, compuesta de 1 000 reses, de ellas son 150 vacas, del hierro y serial de su amo, también lleva una vaca del hierro de Cristóbal Pérez.
Ante Payo Patiño Dávila, Corregidor por Su Majestad de esta provincia, pareció Bartolomé de Santander, para registrar una partida de 1000 reses, 600 vacas y los demás toros y novillos del hierro de Hernán Gerónimo de Santander.\n\n
Ante Payo Patiño Dávila, Corregidor por Su Majestad de esta provincia, pareció Pedro de Cuéllar, mayoral de la hacienda de Benito Bocardo, para registrar una partida de ganado vacuno que tiene en la sabana de este pueblo, compuesta de 500 reses, toros, novillos y 30 de ellas vacas para que cabreste el ganado. De las 10 reses ajenas que llevaba de diferentes dueños, las dejó en poder de Juan de Moya por tener poder de los criadores.\n\n
Alonso de Lara, registró a los indios siguientes: María y Pedro, Juan, José, Andrés, Catalina, y el susodicho declaró no llevar más indios de los registrados.\n\n\n\n\n
Ante el Juez Payo Patiño Dávila, Corregidor de Tequila, parecieron Pedro Hernández y Rodrigo Buzon, registraron 480 reses, toros y novillos y 40 vacas y juraron no llevar más.\n
Ante Payo Patiño Dávila, Corregidor de Tequila, pareció Miguel García, mayoral de Cristóbal Pérez; registró 400 toros y novillos de la hacienda y fierro del susodicho, y 30 vacas y con juramento declaró no llevar más ganado ajeno, sino sólo dos reses de [Cristóbal].\n\n
Provisión Real compulsoria, dirigida al escribano a cargo del proceso que contra la parte de Pedro de Herrera y Juan de Herrera, vecinos del pueblo de Maltrata, ha seguido Payo Patiño Dávila, Corregidor, a instancias de Tomás Ruiz, beneficiado de dicho pueblo, y de Simón Prado, en cuyo proceso dicho Corregidor por complacer a Tomás Ruiz y Simón Prado, procedió contra los mencionados Pedro y Juan, a los que encarceló y agravió quitándoles y secrestrándoles [sic] sus bienes sin que para ello hubiese habido causa legítima, por lo cual los agraviados con el fin de que les devuelvan sus bienes suplicaron al rey mandase Provisión Real compulsoria para traer todo lo hecho y actuado a la Real Audiencia, petición a la que accedió el Rey Felipe, y por la presente ordena se le entregue a Pedro y Juan de Herrera un traslado autorizado de los procesos y autos de la causa.