Don Gonzalo Sayago, vecino de Naolinco, como principal deudor, y Nicolás de la Torre Arnate y José Díaz Montero, de la misma vecindad, como sus fiadores, se obligaron a pagar al Capitán Don José de Ceballos y Burgos, dueño de ingenios de fabricar azúcar en esta jurisdicción, 151 pesos de oro común; los 63 pesos del ajuste de la cuenta del arrendamiento de un rancho en la cañada; y los 88 pesos, que el dicho principal les está debiendo de legítima paterna a Gabriel y Esteban Dorantes, menores, hijos legítimos de Juan Dorantes, en esta forma: Los 63 pesos para de hoy día de la fecha en 4 meses, y los 88 pesos, restantes, para el primer viaje de la primera flota o urcas que vinieren de los reinos de Castilla al puerto de San Juan de Ulúa.
Diego de la Torre Arnate, vecino del pueblo de Jalapa, hijo legítimo de Nicolás de la Torre [Arnate] e Inés de Medina, otorga su testamento, donde declara ser casado con María de la Candelaria Rodríguez, quien trajo como dote una negra esclava con 2 hijos. Entre sus bienes se encuentran 12 mulas aparejadas, 4 mulas de silla. Como esclavos tiene María, Blanca, Cayetano y Santiago, sus hijos; a la primera le dieron libertad bajo palabra hace 8 años, en cuyo tiempo ha tenido 2 hijos. Otro de sus bienes son las casas de su morada que las ha comprado en 400 pesos a censo redimible a favor del Convento del Señor San Francisco. Declara tiene arrendados a la Masa General de la Puebla, los diezmos de estos curatos y el de Coatepec. Nombra como albacea testamentaria a Antonio Barradas, su hermano, y a su hijo Miguel de la Torre. Como herederos nombra a sus hijos y a su mujer.
Ante el Capitán Don Juan Francisco de Herrera, Alcalde Mayor de Jalapa y de Jalacingo, Don Nicolás de la Torre [Arnate], gobernador actual de Xilotepec, Don Nicolás Luis y Tomás de la Cruz, alcaldes, en nombre de su comunidad, y mediante Antonio Barradas, intérprete, manifestaron un hierro y señal, para que todo el común de dicho pueblo pueda usarlo, señalando las mulas, caballos y bueyes que cada uno tuviere.
Fray Juan de Ochoa, religioso lego de la orden del Señor San Francisco, en la provincia de Santiago de Jalisco, en la de Guadalajara, estante en este pueblo, como hijo legítimo y único heredero de Juan de Ochoa de Otassa y de Petrona Díaz, sus padres, difuntos, vecinos que fueron en este de Jalapa, dio su poder cumplido al padre guardián y síndico del monasterio de San Francisco de Jalapa, para que en su nombre vendan o arrienden unas casas de piedra cubiertas de teja que por bienes de sus padres quedaron en este pueblo, en la calle nombrada Tecuanapa, hacen esquina y lindan con solar del Hospital de Nuestra Señora de la Concepción y con solar de las Casas Reales, donde al presente vive Nicolás de la Torre Arnate, maestro de hacer loza.
Nicolás de la Torre [Arnate], vecino de Jalapa, maestro de hacer loza, se obligó a pagar a Juan Díaz de la Cueva como albacea del Capitán Don Feliciano Navarro, 128 pesos de oro común, valor de su vestido de paño acanelado de Castilla, calzón, ropilla, capa, jubón de gamusilla; y calzón, ropilla y jubón de chamelote negro con capa de fileile; y de los 2 vestidos le dio por entregado, los cuales pesos dará para el día de Pascua de Navidad del presente año. Los 2 vestidos eran del difunto Capitán Don Feliciano Navarro.
Para la dicha averiguación, el alcalde Mayor Don Francisco Maraver y Padilla, hizo parecer a Nicolás de la Torre Arnalte[Nicolás de la Torre Arnate], español, vecino de Jalapa, quien dijo conocer la petición de los naturales de este pueblo sobre la licencia para vender a censo el mesón de su propiedad, sabe de las múltiples dificultades que padecen para mantenerlo corriente, y les será de mucho bien que lo puedan vender a censo.
Fray Miguel Marín, guardián de monasterio de San Francisco de Jalapa, y el Capitán Don José de Ceballos y Burgos, síndico del referido monasterio, en nombre de Fray Juan de Ochoa, religioso lego de dicha orden y en virtud del poder que como albacea de Juan de Ochoa de Otassa, su padre, les dio, venden a Nicolás de la Torre Arnate, maestro de hacer loza y vecino de Jalapa, unas casas de piedra cubiertas de teja donde hoy vive, cuyos linderos se declaran en el poder insertado, por el precio de 400 pesos de oro común que han de quedar impuestos a censo principal sobre las mismas casas, y mientras no se redima ha de pagar al monasterio de San Francisco 20 pesos de réditos en cada un año, a partir del 1 de julio del presente año.
Doña Aldonza de Vargas, vecina de Jalapa, en nombre de su hija María de Vargas, presentó por testigo para su información a Nicolás de la Torre Arnalte, español, vecino de este pueblo, el cual dijo conoce a las susodichas y el pleito que traen contra Doña Luisa Ponce de León, madre de Don Carlos de Sámano y Quiñones, sobre una manda de 3000 de oro común; sabe también de los gastos en los pleitos y lo útil que sería para la menor convenir un concierto, en virtud de su pobreza.
Nicolás de la Torre Arnalte, maestro del arte de la loza, y su mujer, Inés de Medina, vecinos de Jalapa, dijeron que por cuanto Doña Inés de Medina y su hermano Ventura de Angón, fueron herederos de unas tierras en el pago de Totomeguacán[Totimehuacán], jurisdicción de la ciudad de Los Angeles, y de conformidad con Ventura de Angón, se vendieron a Miguel Alonso, vecino de Totomeguacán, por la presente ratificación y aprobaron la escritura de la venta referida.
Diego de la Torre Arnate, vecino del pueblo de Jalapa, hijo de Nicolás de la Torre [Arnate] y de Inés de Medina, difuntos, otorga su testamento haciendo las mandas acostumbradas. Debe al Capitán José Camino y Velasco, Alcalde Mayor, 83 pesos y 4 reales. A él le debe el Capitán Juan de Malpica, 50 pesos, entre otras deudas. Como bienes tiene la casa en la que vive gravada con 400 pesos de censo a favor del Convento de San Francisco y 9 mulas. Una esclava nombrada María de la Encarnación, criolla; un esclavo nombrado Ventura de 10 años que es su voluntad quede libre; otra esclava nombrada Josefa de la Torre, la deja libre con sus 6 hijos, entre otros esclavos. Declara fue casado con María Rodríguez de la Higuera, quien trajo a su poder 4 esclavos y 400 pesos en reales, tuvieron 2 hijos. Nombra como albacea al Bachiller Juan de Matamoros y al Capitán Luis Fernández de la Flor y Pareja, como herederos nombra a sus hijos.