Tomás de Campo, natural de la ciudad de México y vecino de Jalapa, mercader, con motivo de haber contraído matrimonio con Doña María González del Moral, hija legítima del Capitán Benito González y de Doña Sebastiana del Moral, difuntos, declaró haber recibido del Lic. Don Juan de Bañuelos Cabeza de Vaca, beneficiado de este partido y curador de su esposa, la parte de la herencia materna y paterna que le cupo en los bienes que quedaron por fin y muerte de la dicha Doña Sebastiana del Moral, en calidad de dote, la cual suma 5004 pesos 2 tomines y 8 granos de oro común.
Codicilio de Juan Lorenzo Velázquez, vecino de Jalapa, por el cual revoca y anula una cláusula de su testamento, fechado en este pueblo el 27 de marzo de 1691, en la que dice haber contraído su segundo matrimonio con Doña María González del Moral, y habiéndose prometido dotarla conforme a su persona, y no lo cumplió; y para que no haya pleito, la revoca, y es su voluntad, se pague la carta dotal que a su favor le tiene otorgada.
El Capitán Antonio de Campo, vecino del pueblo de Jalapa, hijo legítimo del Alférez Tomás Campo y de María González del Moral, estando enfermo en cama otorga declaración testamentaria: dijo no contar con bienes, debe a diferentes personas de los que no menciona cantidades por no tener con que pagar. Fue casado en primeras nupcias con Petronila de Rosas y Velasco, quien trajo de dote 600 pesos y él no tenía caudal, tuvieron 4 hijos. Tiene como bienes la casa en la que vive con 400 pesos que reconoce a censo. En segundas nupcias se casó con doña Rosa Tirado quien no trajo dote y no tuvieron hijos. Nombra como albacea a su mujer y a su hija María de Campo, así también las nombra herederas como a sus otros hijos.
Antonio de Dueñas, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, dijo que por cuanto Don Tomás de Campo y Doña María González del Moral, su legítima mujer, vecinos de Jalapa, le vendieron 2090 pesos y 6 tomines de oro común de censo principal, a razón de 104 pesos 4 tomines y 3 granos de oro común de renta en cada un año, situados en el ingenio de San Sebastián Maxtlatlan, y de los que no ha recibido sus corridos, atento a ello, dio su poder cumplido al Lic. Don Juan de Bañuelos Cabeza de Vaca, beneficiado de Jalapa, para que en su nombre haga la espera a Doña Ana María de Alemán Maldonado de los corridos de dicho censo, y siendo necesario, haga la escritura o concierto que convenga.
Doña María González del Moral, vecina de este pueblo, viuda de Don Juan Lorenzo Velázquez, su albacea y tenedora de bienes, dio su poder cumplido al Capitán Don Bernabé López Berruecos, regidor de la ciudad de Los Ángeles, para que en su nombre pida, demande y cobre, de Antonio de la Rosa, vecino de dicha ciudad, 265 pesos de oro común que le debe a su difunto esposo, de ciertas cabezas de ganado de cerda que le vendió.
Diego de Gamboa, vecino de esta provincia, residente en su ingenio nombrado San Sebastián (Maxtlatlán), como tutor de Doña María González del Moral, hija del Capitán Benito González, difunto, y de Doña Sebastiana del Moral, dio su poder cumplido al Capitán Don Diego de Orduña Loyando, vecino de la ciudad de Los Ángeles, para que en su nombre reciba y cobre de poder de quien lo tuviere, un negro nombrado Manuel de tierra de Angola, de 20 años, más o menos de los que quedaron del Capitán Benito González; y cobrando que lo haya, lo venda en el pueblo en el precio y plazo que le pareciere, sin asegurarlo de ninguna tacha o enfermedad, antes declare se ha huido en diferentes veces.
Doña Isabel del Moral, viuda de Melchor de lo Reyes, vecina de Jalapa, dijo que Diego de Gamboa y Sebastiana del Moral, su mujer legítima, hija de la otorgante, le deben hasta el 5 de mayo próximo pasado del presente año, 600 pesos de oro común de los corridos de la renta que estaban obligados a darle, por razón de los bienes dotales que Melchor de los Reyes y ella le dieron a Sebastiana del Moral, y porque le mueven ciertas causas, por la presente, quiere que los dichos 600 pesos se le den a Doña María González del Moral, hija legítima del Capitán Benito González y de Doña Sebastiana del Moral, en su primer matrimonio, y por bienes suyos los tenga Diego de Gamboa, tutor y curador de la referida Doña María González.
Tomás de Campo, mercader y Doña María González del Moral, su legítima mujer, vecinos de Jalapa; Doña María como hija de Doña Sebastiana del Moral, difunta, ambos, en nombre de sus herederos, en su calidad de dueños de un censo sobre un solar en que Bartolomé de Oliver tiene labradas unas casas, aprobaron, revalidaron y dieron por buena la venta a censo del referido solar que hizo Doña Sebastiana del Moral a Bartolomé de Oliver, en cuya virtud el susodicho les ha de pagar 6 pesos de réditos en cada año, hasta la redención del principal de 120 pesos.
Don Tomás de Campo y Doña María González del Moral, su mujer legítima, vecinos de Jalapa, dijeron que por cuanto Doña Sebastiana del Moral, madre de la susodicha vendió a Bartolomé de Oliver, a censo redimible un solar donde había estado la casa de sus padres, en la calle que va de la plaza de este pueblo para las casas de Diego de Quirós, linda con casas de Doña Magdalena Díaz Matamoros y con casas de los otorgantes, en la cantidad de 120 pesos de oro común de principal, y 6 pesos de réditos anuales, con fecha de 27 de enero de 1657; y en dicho solar, Bartolomé de Oliver edificó dos casas de piedra cubiertas de teja. Y ahora, Luis López y su mujer Juana Margarita de Oliver, poseedores de dichas casas, redimen el censo pagando a Don Tomás de Campo y a Doña María González del Moral, los 120 pesos de oro común del principal cargado en el solar y las casas mencionadas.
Juan Lorenzo Velázquez, natural de Zocalbo, Arzobispado de Toledo, en los reinos de Castilla, vecino y mercader de Jalapa, viudo, habiendo casado y velado de segundo matrimonio con Doña María González del Moral, viuda del Alférez Don Tomás de Campo, vecino que fue de Jalapa, hija legítima del Capitán Don Benito González y de Doña Sebastiana del Moral, difuntos, se le prometió en dote por la dicha su esposa todos los bienes que tuviere, y hoy se los entrega, los cuales suman la cantidad de 3731 pesos de oro común, en una casa de cal y canto cubierta de teja, ubicada en la esquina de la plaza de este pueblo, una esclava negra, ropa para dama, joyas, reales y otros enseres domésticos.