Ana Suero Zavala, vecina del ingenio de Pacho, hija natural de Andrés Suero y de Ana Zavala, difuntos, otorga su testamento donde declara no haber sido casada y tuvo como hijos naturales a Francisca Zavala, viuda de Bernardo Velázquez, Juan , Francisco y Ana López Ruiz Matamoros, fallecidos, e Isabel López Ruiz Matamoros, viva. Como bienes dice tener una hacienda de ganado mayor en la Antigua Veracruz, algunas piezas de esclavos, entre ellos una negrita llamada Josefa de entre 12 y 14 años, que era de su hija y que antes de morir le pidió que le diera libertad, por tanto se la otorga para que goce de ella; tiene otras 2 esclavas negras: una llamada Nicolasa y la otra María Elena, las cuales se las deja a su hija Isabel para que las tenga por el resto de su vida y después les conceda libertad. Asimismo tiene la casa que habita. Nombra como albacea y heredera universal a su hija Isabel y por tenedor de sus bienes al Alférez Agustín Velázquez, su nieto, hijo de Francisca Zavala.
Ana Suero Zavala, vecina del pueblo de Jalapa, hija natural de Ana Zavala y de Andrés Suero, naturales de este Reino, ordena su testamento donde declara tener, entre otras cosas: la casa de su vivienda, 3 solares; declara que dio consentimiento a su hijo Juan López Ruiz Matamoros, difunto, para que vendiera a Salvador Marín, vecino de la Nueva Veracruz, la parte de ganado mayor que son 600 reses, que heredó de Francisco López Ruiz; asimismo para que le otorgue libertad a una negrita llamada Jucepilla Páez, de 14 años de color cocho, quien era esclava de su hija Ana López Ruiz Matamoros, difunta. Le deja a su hija Isabel López Ruiz Matamoros una negra llamada Nicolasa esclava de 20 años, color cocho para que le sirva durante su vida. Declara que Ana María de Alemán Maldonado le debía 3, 000 pesos del ingenio y le pagaron 2, 000 a su hijo Juan restándole solamente 1, 000 pesos. Nombra por heredera y albacea fideicomisaria a su hija Isabel López Ruiz Matamoros.
Doña Isabel Méndez, mujer legítima de Alonso González, vecinos de Jalapa, con licencia de su esposo, dio su poder cumplido a Bartolomé Pérez Ronquillo, vecino de la ciudad de México, para que en su nombre venda dos negras esclavas muchachas nacidas en su casa, criollas de la Antigua Veracruz; una nombrada Luisa , de 15 años, hija de María, su esclava negra; y otra llamada Nicolasa de 11 años, hija de Inés, negra, su esclava, las cuales son bienes de su dote, en los precios y plazos que le pareciere.
Marcos Blanco, vecino de esta villa de Córdoba, dijo que cuando su esposa doña Josepha [Josefa] de Gatica estaba cercana a la muerte, le rogó hiciera donación a doña Juana [Contreras] Gatica, su hermana, mujer legítima de [Jacinto] Pérez Padrón, de una mulatita nombrada Nicolasa de ocho años de edad más o menos, hija de María, negra, su esclava, donación que hace por la presente a dicha Juana Contreras Gatica para que la tenga por su esclava y se sirva de ella como de los hijos e hijas que tenga, disponiendo de ellos a su voluntad. Con la condición de que al fallecer su hermana y si el otorgante siguiera vivo ha de volver a su poder la dicha mulata, quedándose los hijos que ésta tenga como bienes para los herederos de Juana Contreras. Y si dicha Juana muriera y el otorgante también antes que ella, ha de quedar Nicolasa con entera libertad para que pueda hacer de si a su voluntad.
Sans titreEl Capitán don Manuel de Olmedo, vecino de este pueblo de Jalapa, vende a doña María de Escobedo Ladrón de Guevara, vecina del pueblo de Misantla de la jurisdicción de La Antigua Veracruz, una esclava mulata criolla, de la Ciudad de la Nueva Veracruz, de nombre Nicolasa, doncella de 18 años de edad, libre de empeño, enajenación e hipoteca, más no de vicio, defecto ni enfermedad publica ni secreta, en la cantidad de 200 pesos de oro común.
Juan de Uscanga, pardo libre, residente en esta villa, vecino de la Nueva ciudad de la Veracruz, en voz y nombre de doña Sebastiana Rodríguez de Zubieta, vecina de dicha ciudad, en virtud de su poder, otorga que vende al Licenciado don José Rodríguez de la Peña, Presbítero, vecino de esta villa, una mulata nombrada Nicolasa de edad de veintiséis años, la cual heredó de su marido difunto el Capitán don Pedro de Sagarraga; la vende por esclava cautiva en precio de 300 pesos de oro común.
Sans titreEl Capitán don Hipólito del Castillo de Altra, albacea testamentario del Capitán Gaspar del Monge y Mendoza y doña María Altamirano, difuntos, vecinos que fueron de esta villa de Córdoba, usando de dicho nombramiento, dijo que tiene principiados los inventarios de los bienes que quedaron por fin y muerte de los susodichos y que por la presente escritura continua con ellos, haciendo ahora inventario de los bienes que componen esta hacienda de trapiche, nombrada Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza, que era propiedad de los difuntos, entre cuyos bienes destacan: Una casa que fue de su morada, de madera embarrada, cubierta de zacate, con sala y recama, con sus puertas y ventanas de cedro. Una casa de trapiche que está sobre horcones y cubierta de zacate, con una molienda corriente en ella. Una casa de calderas de cal y canto, cubierta de teja, con su colgadizo de hornallas. Un asoleadero de cal y canto; una casa de purga; una casa que sirve de carpintería; una cocina de madera, cubierta de zacate; una caballeriza; una casa donde vive el mayordomo; diecinueve chozas cubiertas de zacate donde viven los esclavos y sirvientes de la hacienda. Diferentes muebles de casa, cajas, camas, colchones, ropa de cama. Nueve libros de diferentes tamaños, viejos. Tres pares de grillos, dos palos con sus cadenas y grilletes, dos carlancas de bronce. Un pozo en el patio, con su brocal, de cal y canto su pila. Diferentes cantidades de bueyes, machos, yeguas, caballos y mulas. Once suertes de caña de diferentes edades y nombres. Un negro nombrado José, trapichero, Loango, de treinta años de edad; María, su mujer, negra Conga, de treinta y dos años; Alonso, negro rayado de veintiocho años; Juan gachupín, negro Congo, de treinta y cinco años; Magdalena, negra Carabalí, de treinta años; Pablo, criollo de la Habana, de cuarenta años; Pedro de la Cruz, negro francés, de veintitrés años; Juan Ventura, Cabo Verde, negro de treinta años, y Nicolasa, su mujer, mulata de veintidós años, y su hijo mulato; Miguel, negro popo, maestro de hacer azúcar, de cuarenta años, y Marta, negra Carabalí, de cincuenta y cinco años, con tres hijos; entre otros esclavos y bienes que se mencionan.
Sans titreFrancisco de Solís, vecino de esta villa de Córdoba, Alguacil en ella y en San Antonio Guatusco [Huatusco], declara que habiendo pedido y rogado al Reverendísimo Padre Provincial de los religiosos Descalzos de la provincia de San Diego de la Nueva España, permitiera la fundación de un convento de dicha provincia en esta villa, y que para ello ofreció una casa y 2 000 pesos de oro común, bajo la condición de que debía emprenderse dentro de seis años. Y debido a que en la presente fecha se han cumplido los dichos años y aún no tiene efecto la fundación, otorga que da por nula y cancelada dicha escritura.
Sans titreEl Capitán don Hipólito del Castillo de Altra, vecino de esta villa de Córdoba y dueño de hacienda del beneficio de hacer azúcar en su jurisdicción, otorga ahorría y libertad a una esclava mulata de su propiedad, nombrada Nicolasa, de treinta y dos años de edad poco más o menos, por cantidad de 300 pesos.
Sans titreDon Andrés Pérez, vecino de Jalapa, en virtud de hallarse con muchos años de edad y destituido de bienes por haberlos repartido entre sus hijos procreados en dos matrimonios; y para evitar discordias entre ellos, declaró que fue casado de primer matrimonio con Beatriz Rizo, la cual no trajo a su poder ninguna dote, pero con ella tuvo un hijo nombrado Andrés Pérez, mayor de 25 años, a quien habrá tiempo de 22 años, antes de su segundo matrimonio, le dio de su legítima paterna y materna una esclava negra llamada Melchora de los Reyes y un negro nombrado Manuel Díaz; y de ellos, ha estado en posesión, así como de dos mulatos llamados Antonio y María, hijos de Melchora. Al cabo de muchos años, contrajo segundo matrimonio con Juana de Torres, quien tampoco trajo dote alguna, con ella procreó a Matías Pérez, Antonia Pérez y Catalina Pérez. Cuando casó a Antonia Pérez con José Lagunes, le dio una negra esclava llamada Nicolasa y ajuar que importó 650 pesos; a su hijo Matías le dio una esclava nombrada Nicolasa Ramos, dos mulas y dos caballos; y a Catalina al tomar estado, le dio una esclava llamada Andrea Ramos y 100 pesos en ajuar. Y en atención a que su hijo Andrés Pérez, lo ha sustentado en su casa en todas sus necesidades, hace mejora en el dicho Andrés Pérez, en el tercio y remanente del quinto de los bienes que pudiera tener.