Don Juan Domingo, Capitán Alcalde de Teocelo; Lucas Martín, Regidor; y Juan de Santiago, Alguacil Mayor, dijeron que en cumplimiento de lo mandado para que tengan escuela en su pueblo, han convenido con Antonio de la Cruz Méndez, natural y escribano actual de ese pueblo a enseñarles, obligándose a pagarle 5 pesos cada mes, más una fanega de maíz por tiempo de cuatro años, un huevo cada viernes por muchacho, y el maestro se obliga a enseñarles la lengua castellana, la doctrina cristiana, a leer y escribir, 3 horas por la mañana y 3 en la tarde.
Don Miguel Bonifacio, Pascual de la Cruz, Gobernador y Alcalde de Chiltoyac y Julián Antonio, Escribano; don Juan de Santiago, don Juan de la Cruz, don Cristóbal García entre otros gobernadores y oficiales, dijeron sin intérprete por ser ladinos, se obligan a pagar al Mayordomo que fuera de la Cofradía de nuestra Señora de la Concepción 140 pesos de oro común, 50 de ellos para el día de San Juan Bautista de 1728 y el resto para el fin de ese año... (rasgado)
Juan de Cisneros, como fiador de Juan de Santiago, se obliga de pagar a Juan de Moya, cierta cantidad de dinero, en caso de que el primero no cumpla el compromiso de llevar recaudo suficiente para cubrir dicha cantidad.
Ante el Capitán don Juan José de León, Alcalde Mayor, Juez de Caminos y de Registros, pareció Juan de Santiago, mayoral de la hacienda Nopalapa de doña Isabel Picaso, vecina de la ciudad de México, que tiene en tierra caliente en jurisdicción de Acayucan, para registrar una partida de ganado de 300 reses, toros, para pasar a los ejidos de los Ángeles, México y otras partes que le convenga para su venta.\n
María Elvira, mujer legítima de Juan de Santiago, enfermo en cama, y como madre y legítima administradora de Juan Zeferino, de 10 años de edad, lo puso por aprendiz de zapatero con Melchor Pérez, vecino de Jalapa, maestro del citado oficio, por tiempo de cinco años, durante los cuales le ha de enseñar su oficio y tenerlo en su casa, curarle sus enfermedades, darle de comer, vestirlo y calzarlo.
Gertrudis Pérez, vecina de esta jurisdicción de Jalapa, poseedora de la venta de La Joya, y los naturales del pueblo de Tlacolula, representados por don Miguel de San Gabriel, Gobernador, Francisco de la Cruz, Marcos Salazar y Miguel de la Cruz, Alcaldes, Cayetano de Luna y Martín de la Cruz, regidores, todos oficiales del actuales de dicho pueblo, Juan de Santiago, Escribano, quienes tienen hecho un pleito con la citada Gertrudis, por haber vendido la venta de La Joya, por lo cual acuerdan, que dicha Gertrudis, entregue parte de los réditos obtenidos por la dicha venta, así como cederle a los naturales de Tlacolula, las tierras antes mencionadas.
Don Roque de Castro, vecino de este pueblo, otorga poder especial a María Martínez de Castro, mujer legitima de Mateo Solano, vecinos de la Ciudad de la Nueva Veracruz, para que venda un pedazo de solar a Paula Viveros, viuda de Nicolás Domínguez, el cual mide 35 varas de frente y 14 varas de fondo, linda al oriente con la Zanja de Techacapa y solar de Leonarda de los Reyes, al norte con solar de Villalpando, al sur con solar de Juan de Santiago y al poniente con solar de Felipe de Acosta, en la cantidad de 130 pesos.
Ante don Juan Garate y Vargas, Teniente General, pareció el Capitán Juan de Santiago, en nombre de Juan García, vecino del pueblo de Acayucan, criador de ganado mayor en la hacienda nombrada Santa Catalina, situada en la jurisdicción del citado pueblo, para registrar una partida de ganado que tiene en las sabanas de este pueblo, compuesta de 300 reses, todos toros, que el citado García le dio para que las subiese a la ciudad de los Ángeles y los vendiere, y de lo procedido se hiciese pago de unas cantidades que le debe.\n
El Lic. Andrés de Benavides, presbítero, beneficiado del Partido de Tlacolula, dio su poder cumplido al Capitán Diego Carrillo Barrientos, vecino de México, para que en su nombre cobre de Juan de Santiago y Pedro de San Vicente, vecinos de México, mercaderes de pescado, la cantidad de pesos que le deben por escrituras, cédulas o en otra cualquier manera.
Don Gregorio Martínez de Solís, Alguacil Mayor y Regidor Perpetuo por Su Majestad en esta dicha villa y vecino de ella; en nombre del Capitán Juan de Santiago, vecino y mercader de la ciudad de los Ángeles, en virtud del poder que le otorgó, vende al Capitán don Carlos Samaniego [y] Pacheco, Alcalde Mayor y Teniente de Capitán General por Su Majestad de esta dicha villa, su jurisdicción y partido de San Antonio Huatusco, una negra esclava nombrada Rosa María, criolla, de veintidós a veinticuatro años más o menos, que su parte hubo y compró del Capitán don Manuel de Catarroxas [Catarroja], vecino de dicha ciudad. Lo vende por precio de [roto] 75 pesos de oro común.
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