Juan Martínez, natural de San Felipe y vecino del pueblo de Jalapa, hijo legítimo de don Diego Martínez y de doña María César, casado con Petrona Pizarro, otorga poder para testar y nombramiento de albacea a Baltazar Rojano, y como herederos nombra a Gertrudis y José, sus hijos legítimos.
Juan Martínez, natural del pueblo de San Felipe, jurisdicción de Tlaxcala, hijo legítimo de los difuntos Diego Martínez y de doña María César, otorga poder para testar y nombramiento de albaceas a su mujer Petrona Pizarro, junto con Baltazar Rojano y como herederos a Gertrudis y Antonio, sus hijos legítimos.
Don Miguel de San Gabriel, Gobernador del pueblo de Tlacolulan, en compañía de los alcaldes y oficiales del mismo pueblo, nombran a Juan Martínez, como Maestro de escuela, por el periodo de 2 años, con una paga de 25 pesos en cada año.
Se tomó la razón de 49 pipas de vino que lleva Gerónimo [Jerónimo] de Vergara, en la cuadrilla de carros de Juan Vázquez de Medina, para entregar en México a Juan Martínez.
Antón Martín, dueño de sus carros y vecino de México, dio carta poder a Juan Martínez y a Andrés Merino, para que en su nombre hagan cualquier concierto con sus acreedores y sus carros no dejen de rodar.
Luis de Rojas, hijo legítimo de José de Rojas, difunto y de María de Zárate, viva, vecinos de este pueblo de Jalapa, casado con Francisca de Martínez, nombra como albaceas a su esposa Francisca Martínez y a Juan Martínez, Ministro y padre, y a su citada esposa como tutora y curadora de su hija, a quien nombra heredera universal.
El Capitán José Robledano de Cardeña, vecino de este pueblo, otorga poder general a Juan Martínez, Juez Oficial de las Reales Cajas de la Ciudad de México, para que lo represente en sus pleitos y causas civiles y criminales, en especial sobre la aprobación de remate de tierras que fueron de Pedro Zapata de Ezquerra.
Ante Juan Martínez, Alcalde Mayor y Capitán de Guerra en esta jurisdicción y la de Jalacingo, su agregada, compareció Tomás Antonio Rajadel, vecino de este pueblo de Jalapa, para solicitar autorización a nombre del preso José Joaquín de Arias, español, vecino de Sanlúcar de Barrameda, de otorgarle préstamo de 200 pesos de oro con los cuales saldrá rumbo a España.
Don Manuel de Leguinazaval, Primer Diputado del Reino, destinado para el pueblo de Jalapa y apoderado del Licenciado de don Antonio Félix Valdéz Labandera, residente en la Villa de San Felipe El Real de Chihuahua, en la Nueva Vizcaya, Capitán Propietario de la Capellanía de misas que fundó Juan Martínez, en la provincia del Santísimo Rosario de las Islas Filipinas, recibe de Pedro Loordayo, Procurador de General de la Islas Filipinas, a través del Bachiller José María Navarro, los réditos correspondientes a dicha capellanía a un tercio cumplido, por lo que entrega carta de pago y recibo.
Antonia García y Manuel de Ochoa, vecinos de Jalapa, viuda e hijo de don Domingo de Ochoa, quien falleció bajo la disposición de un poder para testar y dos codicilios que les confirió a los declarantes, por lo que otorgan su testamento donde declaran que el valor de todos sus bienes es de 3,660 pesos 4 y 6 octavos reales; por voluntad del difunto imponen 50 pesos sobre su casa para que sus réditos se conviertan en una misa anual cantada en el Convento de San Francisco de este pueblo; como lo hizo el difunto, los otorgantes se nombran sus albaceas. Como herederos nombran a María Cayetana de Ochoa, viuda de Juan del Día; Manuel Antonio de Ochoa, casado; Ignacia Polonia de Ochoa, casada con José de Zárate; Manuela de Ochoa, casada con Francisco Caballero; Francisco Esteban de Ochoa, casado; María Guadalupe de Ochoa, casada con Juan Martínez; María del Carmen de Ochoa y Ana Felipa de Ochoa, doncellas, sus hijos legítimos.