Isabel López, viuda de Francisco Cozar, difunto, y Alonso de Cozar, su hijo, otorgan libertad y ahorría de todo cautiverio y servidumbre a María, mulata, de 3 años de edad, hija de una esclava de tierra Biafra; que según se dice es hija del español nombrado Sebastián Hernández Portillo, quien ha pagado por ella la cantidad de 200 pesos de oro común.
Don Andrés Pérez, vecino de Jalapa, en virtud de hallarse con muchos años de edad y destituido de bienes por haberlos repartido entre sus hijos procreados en dos matrimonios; y para evitar discordias entre ellos, declaró que fue casado de primer matrimonio con Beatriz Rizo, la cual no trajo a su poder ninguna dote, pero con ella tuvo un hijo nombrado Andrés Pérez, mayor de 25 años, a quien habrá tiempo de 22 años, antes de su segundo matrimonio, le dio de su legítima paterna y materna una esclava negra llamada Melchora de los Reyes y un negro nombrado Manuel Díaz; y de ellos, ha estado en posesión, así como de dos mulatos llamados Antonio y María, hijos de Melchora. Al cabo de muchos años, contrajo segundo matrimonio con Juana de Torres, quien tampoco trajo dote alguna, con ella procreó a Matías Pérez, Antonia Pérez y Catalina Pérez. Cuando casó a Antonia Pérez con José Lagunes, le dio una negra esclava llamada Nicolasa y ajuar que importó 650 pesos; a su hijo Matías le dio una esclava nombrada Nicolasa Ramos, dos mulas y dos caballos; y a Catalina al tomar estado, le dio una esclava llamada Andrea Ramos y 100 pesos en ajuar. Y en atención a que su hijo Andrés Pérez, lo ha sustentado en su casa en todas sus necesidades, hace mejora en el dicho Andrés Pérez, en el tercio y remanente del quinto de los bienes que pudiera tener.
María Rodríguez, vecina de Jalapa, viuda de Juan Martín de Abreo[Abreu], tutora de sus menores hijos, y como heredera de la mitad de los bienes de su difunto esposo, y de su finada hija Beatriz Margarita, vende a Lucas Martín de Ibáñez, vecino de Jalapa, una negra esclava nombrada María, criolla, de 20 años de edad, la cual quedó por fin y muerte de la dicha su hija, en el precio de 400 pesos de oro común.