Inventario de bienes que quedaron por fin y muerte de don Rodrigo de Vivero, presentado por doña Melchora [de] Aborruza, su mujer y Juan de Vivero, su hijo. Entre sus bienes se encuentra la hacienda e ingenio de Orizaba con las tierras de ellas y llanos de Jalapa, Orizaba y Tecamachalco, entre otros muchos bienes.
María de Rivas, mujer legítima de Juan de Vivero, vecina de Jalapa, dijo que por cuanto Francisca Díaz Matamoros, mujer que fue del Alférez Andrés de Arano, vecino de la ciudad de Los Ángeles, por su disposición y última voluntad mandó se le diesen 200 pesos cuando contrajese matrimonio, y habiéndolo realizado con el dicho Juan de Vivero, Andrés de Arano únicamente le mandó 100 pesos; atento a lo cual, dio su poder cumplido a Tomás Cárcamo, vecino de la ciudad de Los Ángeles, para que cobre del referido Andrés de Arano los 100 pesos que le resta debiendo.
María de Rivas, vecina de Jalapa, viuda de Juan Vivero, dio su poder cumplido a su madre María de la Cruz, y a su compadre Diego de Alba, vecino de Atempa, jurisdicción de Teziutlán, para que en su nombre pidan a Juan del Castillo y les entregue un rancho que le arrendó nombrado Citalapa, junta al pueblo de Tlatlauquitepec, en al jurisdicción de San Juan de los Llanos.
Juan de Vivero, vecino de la jurisdicción de San Juan de los Llanos, residente en este pueblo, como marido y conjunta persona de María Rivas, recibió del Capitán Don Sebastián de la Higuera Matamoros, vecino de esta provincia, 300 pesos de oro común que por legado del testamento de Doña Inés Díaz Matamoros, mandó a su mujer.
Testamento de Don Sebastián de Vivero, hijo legítimo de Juan de Vivero y de María de Rivas, difuntos, vecinos que fueron de Jalapa, naturales de este reino.
Juan de Vivero, vecino de la jurisdicción de San Juan de los Llanos, dueño de recua, residente en este pueblo, como marido y conjunta persona de María de Rivas, vecina de Jalapa, recibió del Capitán Don Sebastián de la Higuera Matamoros, como hijo y heredero de Don Francisco Hernández de la Higuera y Doña Inés Díaz Matamoros, 300 pesos de oro común en reales, por razón de otros tantos que la dicha Inés Díaz por cláusula de su testamento mandó a su mujer en calidad de ayuda a su dote.