María de los Reyes, vecina de Jalapa, dijo que por cuanto su madre María Sebastiana de Yépez le heredó a Juana Juliana, mulatica niña de 2 años entonces y que ahora tiene de 15 a 16, hija de Francisca de Yépez, asimismo mulata esclava, y por el amor que le tiene así como por la puntualidad con que le ha servido, la libra del cautiverio y servidumbre a que estaba sujeta y se desiste y aparta de los derechos de propiedad.
Melchor de los Reyes, e Isabel del Moral, su legítima mujer, vecinos de Jalapa, por los muchos años que les ha servido y el amor que le tienen, otorgaron carta de libertad, para cuando el susodicho fallezca, a María de los Reyes, su esclava, morena, natural de la isla de La Margarita, de más de 40 años de edad, y viva donde quisiere.
Doña Juana Jiménez, mujer legítima de don Miguel Díaz, vecinos de este pueblo, con licencia expresa de su marido, aprueba el cambio hecho entre su marido y María de los Reyes, mulata libre, referente a un pedazo de solar de 58 varas que hace frente con la Barranca de Xallitic al oriente, el cual heredó la declarante de sus padres, y que cambió su citado marido por un pedazo de solar de 12 varas que era de María de los Reyes, ubicado junto a su morada, frente a la Plazuela del Rey.
José de Aguilar, natural del pueblo de Jalapa, hijo legítimo de los difuntos Pedro de Aguilar y Josefa Díaz de los Reyes, junto con María de los Reyes, su legítima mujer, vecina de este pueblo e hija legítima de los difuntos Leonardo de los Reyes y Rosa María de Guevara, se otorgan poder para testar mutuamente y se nombran albaceas, y como herederos designan a sus 10 hijos.