Antón Macías, residente en el ingenio de Juan Díaz Matamoros, en esta provincia, dio su poder a Pedro González, vecino de la Villa de Ayamonte, reinos de Castilla, y en su ausencia a Domingo Alonso, piloto, para que lo represente en todos sus pleitos, causas civiles y criminales y para que pueda cobrar cualesquier maravedís, pesos de oro, joyas, esclavos, mercaderías, bienes raíces y muebles que le debieren.
Don Francisco Hernández de la Higuera, residente en su ingenio de azúcar nombrado Nuestra Señora de la Concepción, como albacea testamentario y heredero de su suegro el Capitán Juan Díaz Matamoros, vecino de Jalapa, dio su poder cumplido al Lic. Juan Caballero presbítero, al Lic. Cristóbal Montaño, y a Domingo Alonso, piloto, vecino de Ayamonte, y cada uno in solidum, generalmente para en todos sus pleitos, causas civiles y criminales, y para que pueda recibir y cobrar cualesquier maravedís, pesos de oro, plata, joyas, esclavos, mercaderías, derechos y acciones, especialmente, para que funden una capellanía de misas por las almas del Capitán Juan Díaz Matamoros, y de su esposa, Magdalena Díaz en la iglesia de Nuestra Señora de las Angustias, de la villa de Ayamonte, reinos de Castilla. Para ello pondrán 710 pesos de oro común a censo, y de la renta, se dirán 51 misas anuales. Se nombró como primer capellán, al Lic. Juan Caballero, y si fuera fallecido, el pariente más cercano del Capitán Juan Díaz Matamoros, disfrutará de la renta.
Pedro Díaz Matamoros y su esposa, Catalina López, vecinos de Jalapa, dieron su poder a Domingo Alonso, piloto de carrera de esta Nueva España, vecino de la Villa de Ayamonte, en los reinos de Castilla, para que como verdadero señor de unas casas y viña en la citada villa, pida y demande a Juan Báez el valor de la dicha viña y redime el censo, como era obligado, que tienen impuesto las casas, con el fin de librarlas del referido cargo.
Rodrigo Dávila de la Vega, dueño de sus carros y vecino de México, dio por libre una escritura de obligación a Domingo Alonso y de los bienes que se le embargaron
Rodrigo Dávila, dueño de sus carros y vecino de México, se obliga de pagar a Domingo Alonso, residente en México, 100 pesos de oro común, los cuales son restantes por pagar de una escritura de 900 pesos.
Lorenzo Hernández, residente en el ingenio nombrado Nuestra Señora de la Concepción, de esta provincia, dio su poder cumplido al canónigo Bartolome del Salto[Salvo] y a Esteban Sánchez Falconete, vecino de la ciudad de Sevilla, para que en su nombre reciban y cobren de los bienes y herederos de Domingo Alonso, piloto que fue de la carrera de Nueva España, vecino de la Villa de Ayamonte, 210 pesos y 4 tomines de oro común, que en reales le dio en el dicho ingenio; los 100 pesos para que los diese a Esteban Sánchez Falconete, y los 110 pesos y 4 tomines, para que los trajese empleados en ciertos géneros que le indicó.
Lorenzo Fernández, vecino de la ciudad de Sevilla, carpintero, residente en esta provincia, dio su poder cumplido a Domingo Alonso, piloto [de navegación], y a Pedro González Hurtado, vecinos de la villa de Ayamonte, y a cualquiera de ellos, para que traigan a su mujer Ana María, hija de Esteban Sánchez Falconete y de María Mata, vecinos de Sevilla, y a sus hijos, en la primera flota que parta para la Nueva España, y hagan los fletamientos y demás requisitos necesarios que para ello llevan 200 pesos de oro común; en caso de que su esposa e hijos ya se hubieren venido, les dio poder para emplear los 200 pesos en mercaderías.
Don José Ignacio Alonso del Toro, hijo del difunto don Domingo Alonso y doña Josefa del Toro, vecino de la Nueva Veracruz, otorga su disposición en donde declara: sea sepultado en la iglesia del convento de San Francisco, ordena las mandas forzosas incluyendo la de Guadalupe de México, por bienes tiene una casa en Veracruz, es casado con Isabel de Vargas, quien no llevó nada a su poder, no tuvieron hijos, por albacea nombra a su madre Josefa del Toro, y en caso de acaecerle la muerte en este pueblo nombra a Juan de Barcena para que se ocupe de su entierro, nombra heredera a su madre, revoca cualquier otro poder.