Don Juan de Rojas, hijo de los difuntos don Juan de Rojas y de doña María de Medina, natural de la ciudad de Jaén y vecino de Jalapa, casado con doña Gertrudis de Alemán. Otorga poder para testar a su esposa y al Capitán don Pedro Zamorano, vecino de este pueblo de Jalapa. Nombra por su universal heredero al niño José Antonio García, su ahijado.
Juana de Castro, vecina de este pueblo de Jalapa e hija legítima de los difuntos Francisco de Castro y María de Medina, viuda de Sebastián de la Peña, otorga poder para testar, nombramiento de albacea y de heredero a don Alejandro Álvarez de Guitián, Oficial Real de las Cajas de la Veracruz y residente de este pueblo.
Testamento de Doña María Rodríguez, viuda de Juan Martín de Abreo[Abreu], vecina de Jalapa, hija legítima de Andrés Rodríguez y de María de Medina, vecinos que fueron de la ciudad de Sevilla, en los reinos de Castilla, de donde es natural la otorgante.
Testamento de Doña María de Medina, hija legítima de Don Juan Martín de Abreo[Abreu] y de Doña María Rodríguez, vecinos que fueron del pueblo de Jalapa, de donde es natural la otorgante.
El Capitán Bartolomé, Benito, Diego, Pascual, Josefa y Juana de Castro, Antonio Barradas como marido de Margarita de Castro, y Manuel Vázquez Rincón como marido de María de Castro, hijos y herederos de Francisco de Castro y de María de Medina, todos juntos venden a Juan Rodríguez, vecino del pueblo de Jalapa, un pedazo de solar que mide 20 varas de frente y 53 de fondo, ubicado en este pueblo, colinda con casas que eran de Juan López Ruiz Matamoros, con casa y solar de Lucas Francisco de Ayala, con el arroyo y ciénega de Techacapa y con la Calle Real que sale de este pueblo para la Nueva Veracruz. La venta se hace en 20 pesos de oro común que se dan por entregados.
Benito, Pascual, Diego, Juana y Josefa de Castro, y el Sargento Manuel Vázquez Rincón como marido de María de Castro, Antonio Barradas como marido de Margarita de Castro y Lucas Francisco de Ayala como marido de Teresa de Castro, vecinos todos de Jalapa y herederos de Francisco de Castro y de María de Medina, venden al Capitán Bartolomé de Castro, su hermano, una casa de piedra y lodo que mide 21 varas de frente y 51 de fondo, ubicada en la Calle Real que sale de este pueblo para la Nueva Veracruz, colinda con callejón que llaman Domingo el Portugués, con casa y solar de Juan de León, con solar y casa de Micaela de la Peña. La venta se hace libre de censo, empeño e hipoteca en 601 pesos y 5 reales de oro común que han recibido.
El Capitán Bartolomé de Castro, natural y vecino del pueblo de Jalapa, hijo legítimo de Francisco de Castro y de María de Medina, otorga su testamento, en el cual declara ser casado con Sebastiana María de Zamora, quien trajo como dote lo que consta en el recibo que le tiene otorgado; entre sus bienes tiene la casa de su morada que compró a censo al Hospital, por el que paga 80 pesos anuales. Cuando su hermana se casó le dio un solar, donde construyó una casa con imposición de 200 pesos de censo principal, la cual fue liberada aplicándolo a su casa por lo que pide a sus albaceas hagan institución a favor de la Virgen de los Lagos. A 4 de sus sobrinos les deja 50 pesos a cada uno, que se les entregará cuando tomen estado de casados o religiosos. Pide a sus albaceas que las cuentas que tiene pendientes las liquiden. Declara que tiene en su poder las escrituras de obligación a favor de este pueblo, otorgadas por don Francisco Miguel de Campo sobre las Reales Alcabalas. Nombra como albacea a Sebastiana María de Zamora y a Sebastián de la Peña.
El Alférez Don Bartolomé de Castro, natural y vecino de Jalapa, hijo legítimo de Don Francisco de Castro y de María de Medina, con motivo de haber contraído matrimonio con Sebastiana María de Zamora, hija legítima del Alférez Don Miguel de Zamora, vecino de Jalapa y de Doña Juana de Terrazas, difunta, recibe de su suegro en dote la cantidad de 1577 pesos de oro común en reales, plata labrada, una esclava mulata nombrada Lucía, joyas, una cama, sábanas, y otras cosas.
Margarita Martínez, vecina de Jalapa, dio poder a su yerno Francisco de Castro, vecino de Jalapa, para que en su nombre haga y otorgue su testamento, y nombró por sus herederos legítimos y universales a sus hijos el Alférez Antonio de Medina, vecino de la ciudad de Oaxaca, y a María de Medina.
El Capitán Bartolomé, Pascual, Diego, Benito de Castro y Antonio Barradas como marido y conjunta persona de Margarita, Juana y Josefa de Castro, hermanos e hijos legítimos de Francisco de Castro y de María de Medina, difuntos, en atención a que su madre antes de fallecer tuvo voluntad de dejar por libre de esclavitud a José de Castro, mulato prieto, rehecho de cuerpo y falto de un ojo, de 35 años más o menos, y condescendiendo a la voluntad de María de Medina, por los buenos servicios y amor con que les ha servido, otorgan que horran y libertan de toda sujeción y cautiverio al mencionado José de Castro.