Juan Díaz de la Cueva, vecino y natural de Jalapa, habiendo casado con María de Medina, vecina de Jalapa, recibió de su suegra Marta Rodríguez 1753 pesos de oro común como dote en joyas, ropa para dama y otros enseres domésticos.
Don Juan de Rojas, natural de Andalucía, hijo legítimo de los difuntos don Mateo Rojas y de doña María de Medina, otorga poder para testar y nombra albaceas a don Baltazar García, vecino de el pueblo de Jalapa, junto con Gertrudis de Alemán, su sirvienta, y como heredera, nombra a su alma.
Diego de Castro, hijo legítimo de Francisco de Castro y de doña María de Medina, difuntos, casado con doña Ana María de Chávez y Peña, difunta, otorga su testamento; designa como su albacea testamentaria a su hija Petrona Josefa de Castro, así como heredera universal.
El ciudadano Nicolás Enciso, originario de Guadalajara y residente en esta ciudad, otorga poder al señor Coronel don Mariano Martínez de Lejarza, residente en la ciudad de México, para que en su nombre proceda a desposarse con doña María de Medina, vecina de dicha ciudad, hija de don Mariano Medina, difunto, y de doña Petra Rodríguez, pues lo faculta ampliamente y sin limitación alguna a fin de que practique todas las diligencias hasta el acto de desposarse en su representación con la mencionada María a quien desde ahora la acepta.
JUAN NEPOMUCENO DE ARRIAGA, ESCRIBANOTestamento de Margarita Márquez, vecina de Jalapa, hija natural del Lic. Antonio Rodríguez que pasó por Oidor de los Reinos de Castilla para las Islas Filipinas y residió en la ciudad de México, de donde es natural la otorgante. Declara no ha sido casada y que tiene por hijos naturales al Alférez Antonio de Medina y a María de Medina, casada con Francisco de Castro, y a Isabel, niña que ha criado el capitán don Antonio de Orduña Loyando en su casa. Nombra a su hijo y a su yerno como sus albaceas. Nombra como herederos a sus hijos.
El Capitán Bartolomé, Benito, Pascual, y Diego de Castro, Antonio Barradas y Margarita de Castro, Manuel Vázquez Rincón y María de Castro, Lucas Francisco de Ayala y Teresa, Josefa y Juana de Castro, como hijos legítimos y herederos que quedaron de Francisco de Castro y de María de Medina, cuyos bienes han aceptado con beneficio de inventario, se hace la tasación de bienes que suman 1, 800 pesos 49 y 3 reales, de los cuales se restan 263 pesos y un real de los funerales y deudas, quedando partibles 1, 586 pesos 4 reales, estando todos conformes con la partes y porciones que les tocaron.
Antonio Barradas, vecino de Jalapa, dijo que habiéndose casado con Margarita de Castro, hija legítima de Don Francisco de Castro y de Doña María de Medina, recibe de sus suegros 197 pesos y 4 reales de oro común, en joyas, perlas y enseres domésticos, como bienes dotales; asimismo, recibe de su cuñado el Alférez Don Bartolomé de Castro, una casa baja de cal y canto, cubierta de teja, ubicada en la calle que de la plaza principal sale para la herrería de Juan de Quiroz; linda con casa del otorgante y con solar del hospital, apreciada en 460 pesos de oro común, sobre la cual esta impuesta un censo de 200 pesos en favor del hospital de Jalapa, que toda la dote suma la cantidad de 657 pesos 4 reales de oro común.
Francisco de Castro, vecino de Jalapa, hijo de Félix de Castro y de Francisca de Padilla, otorga poder para testar a Bartolomé de Castro y a Sebastián de la Peña, para que juntos y después de su muerte, hagan su testamento conforme a las cláusulas y mandas que les ha comunicado. Declara ser hermano de la Cofradía de las Ánimas del Purgatorio en la iglesia parroquial de este pueblo; es casado con María de Medina, quien entregó 1, 700 pesos de oro común como dote. Nombra como herederos a sus hijos y como albaceas testamentarios a Bartolomé de Castro, su hijo, y a Sebastián de la Peña, su yerno.\r\n
Juana de Castro, vecina de este pueblo de Jalapa, viuda de don Sebastián de la Peña, hija legítima de los difuntos Francisco de Castro y de doña María de Medina, realiza testamento, en el cual nombra como albacea a su hermano el Capitán don Bartolomé de Castro.
Diego de Castro, hijo legítimo de Francisco de Castro y de María de Medina, difuntos, vecino de este pueblo, casado con doña Ana María de Chávez y Peña, hija legítima de sus difuntos padres, se otorgan poder testamentario y nombramiento de albaceas y como heredera nombran a su hija Petrona Josefa de Castro, viuda de Antonio de Herrera Povas y Pereyra