Bernabé Farfán, Felipe Farfán, José Antonio Farfán, José Velasco, marido de Gertrudis Farfán, Cesáreo Ruano, marido de Silveria Farfán, Juan Alfonso, marido de María Farfán, Juan Hernández Segura, Pedro de Castañeda, Pedro García, Juan López y Tomás Alarcón, hijos de don Diego Farfán, quien fue dueño de las tierras de las Vigas, vecinos del pueblo de San Miguel de las Vigas, en voz y nombre de Cristóbal Farfán y María Farfán, sus hijos, otorgan poder especial a Antonio Farfán y José de Velasco, para que juntos, pidan y demanden cuentas a don Tomás de la Calle, de los reales que tiene en su poder, para la defensa de las tierras con los indios de Tlacolula.
Don Tomás de la Calle, vecino de este pueblo de Jalapa, dijo que como apoderado general de Cayetana María Lobato, Diego Molina, Domingo Pascual Capetillo, Agustina Farfán y María Farfán; se obliga a tener en depósito irregular, por tiempo de 2 años contados a partir de la presente fecha, la cantidad de 1, 000 pesos que recibió de don Ángel José Valiente, del Comercio de España y residente en este pueblo, y pagará réditos del 5 % anuales a dicho Valiente o a quien en su derecho hubiere, hipotecando por ello la Venta Antigua de las Vigas y tierras anexas a ella.
Cayetana María Lobato, Diego Molina, Domingo Antonio Molina, María de Jesús Molina, mujer de Tomás de la Calle, Domingo Pascual Capetillo a nombre de su madre Agustina Farfán, y María Farfán, hija del difunto José Farfán, todos vecinos de está jurisdicción de Jalapa, otorgan poder general a don Tomás de la Calle, vecino de este pueblo, para que cobre todas las cantidades de pesos y otros efectos que les deban y los represente en todos sus pleitos, causas y negocios civiles y criminales.
Don Juan Bautista Guido, vecino del pueblo de Jalapa, declara que don Tomás de la Calle y doña Cayetana María Lobato, esposos, y el apoderado de ella, dueños de tierras en el pueblo de Las Vigas, tienen pleito de tierras con los inquilinos a quienes se las tienen arrendadas, por lo cual el citado don Juan Bautista Guido, se constituye en fiador y pagador de don Tomás de la Calle, para que pueda apoyarlo en el cobro del arrendamiento de tierras.
Luisa Ordoñez, vecina de Jalapa, viuda de Manuel Rodríguez de Maya, vende a Don Antonio de Orduña Loyando, residente en su ingenio nombrado San Pedro de Buenavista, jurisdicción de Jalapa, un negro esclavo nombrado Andrés, de nación Congo, de 30 años de edad, casado con negra esclava de Tomás de la Calle, vecino de esta jurisdicción; libre de todo empeño, hipoteca y enajenación, sin asegurarlo de vicio, tacha, defecto ni enfermedad, por el precio de 150 pesos de oro común.