Sancho de Carranza, estante en Jalapa, haciendo de deuda ajena suya propia, se obligó a pagar cualquier faltante de los bienes que le fueron embargados a su padre, Baltazar Dorantes de Carranza, y depositados por instrucciones de los oficiales reales en Sebastián Díaz, vecino de Jalapa.
Doña María de Velasco, mujer legítima de Sancho de Carranza, estantes en Jalapa, dio su poder cumplido a su esposo, Sancho de Carranza, para que pueda pedir cuenta con pago de todos sus bienes que administraba su tutor, Bernardo Franquiz.
Baltazar Dorantes de Carranza, estante en Jalapa, dio su poder cumplido a su hijo, Sancho de Carranza, para que en su nombre pueda cobrar todos los pesos y otras cualesquier cosas que le fueren debidas en esta Nueva España.
Baltazar Dorantes de Carranza, residente en Jalapa, vende a Sancho de Carranza, su hijo, tres negros esclavos entre bozales y ladinos, llamados el uno Manuel de 15 o 16 años, otra Beatriz, Biafara, de 12 años y otra Teresa, de tierra Bran, de 12 años, por el precio de 740 pesos de oro común.
Doña María Velasco, esposa de Sancho de Carranza, residente en Jalapa, aprueba y ratifica la venta que su marido hizo de unas casas en la ciudad de Veracruz en favor de Juan de Chávez.
Ana María de Porras [Cuenca], viuda de Fernando de Tovar, dio carta poder a Sancho de Carranza, residente en Jalapa, para que parezca ante el vicario de la Veracruz y el de la provincia de Jalapa, solicitándole ciertas cartas de excomunión.