José Antonio de Santa Ana y Gertrudis Margarita Velásquez Zavala, marido y mujer, vecinos de este pueblo de Jalapa, otorgan poder especial a don Fernando Meléndez Cansio, vecino de la Ciudad de la Puebla de los Ángeles, para que en su nombre comparezca, ante superiores jueces de dicho juzgado, eclesiásticos y seculares, para confirmar la propiedad de un molino de tejido, que recibieron por donación de Isabel López Ruiz Matamoros, tía de la señora Gertrudis Margarita Velásquez Zavala, del cual dicen tener derechos el señor Juan López Ruiz y su hija Isabel López Ruiz Matamoros.\r\n
Juan López Ruiz Matamoros, vecino de esta jurisdicción, salió como fiador de Francisco de Orduña, persona en quien la justicia de esta provincia le dio en administración el Ingenio Nuestra Señora de los Remedios y las haciendas de ganado mayor que quedaron por fin y muerte del regidor Luis Pacho Mejía, hasta en la cantidad de 2000 pesos de oro común
El Capitán Don Francisco de la Higuera Matamoros, dueño del ingenio de La Santísima Trinidad, dio su poder cumplido al Capitán Don José de la Higuera Matamoros, Alcalde Mayor de Jalapa, y a Juan López Ruiz Matamoros, vecino de esta provincia, para que en su nombre puedan administrar el dicho ingenio y hacienda de ganado mayor nombrada Cempoala, que está en la jurisdicción de La Antigua Veracruz, poniendo y quitando mozos, por los tiempos, precios y salarios que les parecieren, ajusten sus cuentas, las aprueben o adicionen en todo; compren o vendan esclavos, ganados y otros cualesquier géneros.
El Capitán Bartolomé, Benito, Diego, Pascual, Josefa y Juana de Castro, Antonio Barradas como marido de Margarita de Castro, y Manuel Vázquez Rincón como marido de María de Castro, hijos y herederos de Francisco de Castro y de María de Medina, todos juntos venden a Juan Rodríguez, vecino del pueblo de Jalapa, un pedazo de solar que mide 20 varas de frente y 53 de fondo, ubicado en este pueblo, colinda con casas que eran de Juan López Ruiz Matamoros, con casa y solar de Lucas Francisco de Ayala, con el arroyo y ciénega de Techacapa y con la Calle Real que sale de este pueblo para la Nueva Veracruz. La venta se hace en 20 pesos de oro común que se dan por entregados.
Ana Suero Zavala, vecina del ingenio de Pacho, hija natural de Andrés Suero y de Ana Zavala, difuntos, otorga su testamento donde declara no haber sido casada y tuvo como hijos naturales a Francisca Zavala, viuda de Bernardo Velázquez, Juan , Francisco y Ana López Ruiz Matamoros, fallecidos, e Isabel López Ruiz Matamoros, viva. Como bienes dice tener una hacienda de ganado mayor en la Antigua Veracruz, algunas piezas de esclavos, entre ellos una negrita llamada Josefa de entre 12 y 14 años, que era de su hija y que antes de morir le pidió que le diera libertad, por tanto se la otorga para que goce de ella; tiene otras 2 esclavas negras: una llamada Nicolasa y la otra María Elena, las cuales se las deja a su hija Isabel para que las tenga por el resto de su vida y después les conceda libertad. Asimismo tiene la casa que habita. Nombra como albacea y heredera universal a su hija Isabel y por tenedor de sus bienes al Alférez Agustín Velázquez, su nieto, hijo de Francisca Zavala.
Doña Josefa de Landa, viuda y albacea de Alonso Tirado, vecina de Jalapa, vende a Felipe Gorrón de Contreras, vecino del pueblo de Coatepec, dos medias caballerías de tierras eriazas ubicadas en términos de este pueblo; colindan al oriente con el arroyo de la ciénega y con tierras que fueron de Juan de Orduña Castillo, al poniente con el río del molino que fue de Juan López Ruiz Matamoros, al norte con solar de Sebastián Viveros y al sur con tierras del ingenio de Pacho. La venta se hace libre de empeño, censo e hipoteca en 130 pesos de a 8 reales cada uno de oro común.
Isabel López Ruiz Matamoros, vecina de Jalapa, hija natural y heredera de Juan López Ruiz Matamoros, y prestando voz y caución por Ana López Ruiz Matamoros, su hermana ausente, nombradas en el testamento de su padre.Y por cuanto la parte de la herencia que les cabe, está situada en un rancho de vacas en la jurisdicción de La Antigua Veracruz, y otro, se halla indiviso entre Isabel, Ana y Juan López Ruiz Matamoros, todos hermanos, se les ha puesto demanda por el Capitán Don Salvador Fernández Marín, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, sobre cartas misivas donde se hizo pacto de venderle cierta porción de ganado vacuno y caballar, con el cual está poblado dicho rancho. Y pretendiendo el cumplimiento de referido pacto, el que nunca tuvieron; atento a ello, dieron su poder cumplido al Alférez Juan Bautista de Sosa, vecino de la Nueva Veracruz, para que en sus nombres prosiga, acabe la acción y derecho que les compete, hasta quedar declarado que dicho capitán no tiene derecho a lo que pretende.
Isabel López Ruiz Matamoros, doncella, vecina de Jalapa, hija y heredera de Juan López Ruiz Matamoros, y Bernardo Velázquez de Medina, en nombre de Juan y Ana López Ruiz Matamoros, ausentes, hijos del dicho Juan López Ruiz Matamoros, dieron libertad a Francisco, negro criollo de su casa, de 45 años de edad, por razón de 300 pesos de oro común que les pagó; y le dieron poder y facultad para que pueda residir en la parte que le pareciere, trate, contrate, haga y otorgue su testamento, y disponga de sus bienes como persona libre.
Juan, Ana e Isabel López Ruiz, vecinos de Jalapa, dieron su poder cumplido a Bernardo Velázquez de Medina, vecino de este pueblo, para que en sus nombres parezca ante cualesquier justicias de Su Majestad de Tesechoacán, Cosamaloapa y otras partes donde residiere un negro, esclavo de su padre Juan López Ruiz Matamoros, difunto, nombrado Francisco, criollo de su casa, de 40 años de edad, poco más o menos, el cual lo venda por esclavo cautivo, sujeto a servidumbre. Asimismo, le dieron poder para que si dicho negro quisiere ser ahorrado y libre, pagando la cantidad justa, el dicho Bernardo Velázquez de Medina pueda otorgar la escritura de su libertad.
Ana López Ruiz Matamoros e Isabel López Ruiz Matamoros, vecinas de Jalapa, mayores de 25 años, hijas y herederas de Juan López Ruiz Matamoros, dieron su poder cumplido al Lic. Don José Quiler Galindo, Abogado de la Real Audiencia de México, para que fenezca y acabe hasta la sentencia definitiva, el pleito con el Capitán Don Salvador Fernández Marín, vecino de la Nueva Veracruz, sobre la demanda que puso ante la justicia de este pueblo, por la cantidad de 800 reses vacunas de año para arriba, 50 caballos, y 100 yeguas que dice contrató con Juan López Ruiz Matamoros, hermano de las susodichas.