Francisco Hernández, mestizo, vecino de Coatepec, se obligó a pagar a Don Diego de Rojas, residente en este pueblo de Jalapa, 76 pesos de oro común, por razón de otros tantos que le prestó en reales de contado, para de la fecha de esta carta en 18 meses, cada seis meses la tercera parte, con las costas de la cobranza. Hipotecó dos mulas para asegurar el pago de la deuda.
Juan Martín de Abreo[Abreu], dueño de su recua, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Don Diego de Rojas, vecino de Jalapa, 540 pesos de oro común en reales de plata doble, por razón de otros tantos que le prestó en reales de contado, para de la fecha de esta carta el primer tercio en seis meses, el segundo tercio en un año y el tercer tercio en un año y medio, con las costas de la cobranza.Y para la seguridad de la paga hipotecó doce mulas.
Pedro de Arriaga, vecino de esta provincia, en La Cañada, se obligó a pagar a Don Diego de Rojas, residente en este pueblo, 270 pesos de oro común, por razón de otros tantos que le prestó en reales de contado, para de la fecha de esta carta en 18 meses, cada seis meses la tercera parte, con las costas de la cobranza. Y para la seguridad de la paga hipotecó seis mulas cerreras.
Diego García, vecino de Coatepec, se obligó a pagar a Don Diego de Rojas, residente en Jalapa, 76 pesos de oro común, por razón de otros tantos que le prestó en reales de contado, para de la fecha de esta carta en 18 meses, cada seis meses la tercera parte, con las costas de la cobranza. Y para la seguridad de la paga hipotecó una mula y un macho.
Francisco Camacho, vecino de la provincia de Jalapa, dueño de su recua, residente al presente en este pueblo, se obligó a pagar a Don Diego de Rojas, 245 pesos de oro común, por razón de otros tantos que le prestó en reales de contado, para de la fecha de esta carta en 18 meses, cada seis meses la tercera parte, con las costas de la cobranza, dos pesos de oro de minas diarios.
Don Antonio de Orduña Loyando, residente en su ingenio nombrado San Pedro[Buenavista], se obligó a pagar a Don Diego de Rojas, vecino de Jalapa, 210 pesos de oro común, por razón de otros tantos que le prestó en reales de contado, para desde el 15 de julio pasado de este año en 18 meses, cada seis meses la tercera parte, con las costas de la cobranza.
Alvaro Díaz de la Cueva, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Don Diego de Rojas, vecino de este pueblo, 30 pesos de oro común, por razón de otros tantos que le prestó en reales de contado, para de la fecha de esta carta en 10 meses, y antes, si hiciere viaje de carros para México con ropa o pipas de flota.
Juan Martín de Abreo[Abreu] y María Rodríguez, su legítima mujer, vecinos de Jalapa, se obligaron a pagar a Don Diego de Rojas, residente en este pueblo, 630 pesos de oro común en reales de plata doble, por razón de otros tantos que le prestó en reales de contado, para fin del mes de enero de 1642, con las costas de la cobranza.
El Capitán Don Sebastián de la Peña residente en Jalapa, en nombre de Don Diego de Rojas, y en virtud del poder que otorgó a Pedro Caro Muñoz, quien a su vez lo sustituyó en el dicho Capitán, traspasó y dio poder a Don Antonio de Orduña Loyando para que en su nombre reciba y cobre de Juan Martín de Abreo[Abreu] y María Rodríguez, su mujer, 532 pesos de oro común de resto de 1 200 pesos que debían a su parte, y cobrados los haya para si, por razón de otros tantos que le prestó en reales.
Francisco Martínez, vecino del pueblo de Jalapa, se obligó a pagar a Don Diego de Rojas, residente en este pueblo, 135 pesos de oro común en reales de plata doble, por razón de otros tantos que le prestó en reales de contado, para de la fecha de esta escritura en 18 meses, cada seis meses la tercera parte con las costas de la cobranza. Y para la seguridad de la paga hipotecó tres mulas cerreras de hierro.