Juana Gómez, viuda de Baltazar Ruiz, vecina de este pueblo de Orizaba, dijo que por cuanto ella trató de contraer matrimonio con Cristóbal Gutiérrez de Huesca, y resultó impedimento por parte de Juana de Vargas, su prima hermana, respecto de causa de ajuntamiento y copula carnal, razón por la cual otorga poder al Licenciado Luis de Herrera, vecino de la ciudad de los Ángeles, para que parezca ante el señor provisor de esa ciudad y haga en su nombre todos los pedimentos necesarios, para limpiar su imagen y reputación en el pueblo, realice las averiguaciones y probanzas que convinieren, y las presente ante su santidad, y pida se le conceda dispensación para contraer dicho matrimonio.
Francisco Camacho, dueño de recua, residente en su venta que llaman de Los Naranjos, en esta jurisdicción, salió como fiador de Luis de Herrera, vecino de esta provincia, dueño de recua, colector de los diezmos de los azúcares y mieles pertenecientes a esta cordillera, en tal manera de que cumplirá con la obligación de cobrar los diezmos referidos para la Santa Iglesia Catedral de la Puebla.
Luis de Herrera, vecino de la jurisdicción de Jalapa, se obligó a pagar a Don Carlos de Sámano y Quiñones, vecino de Jalapa, 86 pesos de oro común por razón de otros tantos que le prestó en reales, cuando se los pidiere y con las costas de la cobranza.
Luis de Herrera, vecino de esta jurisdicción de Jalapa, se obligó a pagar a José Salinas, vecino de esta provincia 26 pesos de oro común por razón de otros tantos que le prestó en reales, cuando se los pidiera y con las costas de la cobranza.
El Capitán Don Sebastián de la Higuera Matamoros, residente en este ingenio, dio su poder cumplido a Luis de Aguayo, vecino de Jalapa, para que en su nombre presente ante cualesquier justicias de Su Majestad, las escrituras y recaudos de censo que tiene contra Isabel Tamayo y sus bienes, y pida mandamiento de ejecución por principal y los corridos debidos hasta hoy, la cual haga en la persona de la susodicha y de Luis Herrera, su marido.
Juan Romero, residente en este ingenio, y Luis de Herrera e Isabel Tamayo, su legítima mujer, dueños de la Venta de Lencero, se concertaron en esta manera: habiendo casado Juan Romero con Antonia de Salazar, hija de Isabel Tamayo, le prometieron cierta cantidad de pesos como bienes dotales, y para evitar pleitos, los segundos se obligaron a pagarle 300 pesos de oro común en 1 año, cada 6 meses la mitad, con las costas de la cobranza.
Francisco Camacho, dueño de recua, residente en su venta que llaman de Los Naranjos, en esta jurisdicción, salió como fiador de Luis de Herrera, dueño de recua, que por nombramiento de los señores Deán y Cabildo de la Santa Iglesia Catedral de la Puebla de los Angeles, para que dentro de dos meses recoja los diezmos de semillas y frutos de esta cordillera.
Isabel Tamayo, dueña de esta venta, viuda de Luis de Herreara, como albacea de su marido y en virtud de su poder, hizo su testamento y última voluntad.
Testamento de Isabel Tamayo, vecina de esta jurisdicción, natural de La Antigua Veracruz, viuda de Luis Herrera.
Luis Herrera, vecino de la Venta de Lencero, natural de la Antigua Veracruz, dio su poder a su mujer Isabel Tamayo para que en su nombre después de su fallecimiento haga y ordene su testamento, con las declaraciones, mandas y legados que le tiene comunicadas.